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Las acciones del CNE

Desde que comenzó su gestión el actual Consejo Nacional Electoral han sido recurrentes algunas acciones cuestionables por el fondo y por la forma, que no solo preocupan, sino que hacen temer que lleguemos al día de las elecciones con más incertidumbres e interrogantes sobre lo que podría suceder.

Y pensar que todo comenzó con la conformación de una mayoría que ha venido actuando bajo el imperio de sus votos, más una administración ejecutiva que, cobijada con un manto de cierta parsimonia, poco o nada escucha, y cuyas decisiones han sido reprochadas con dureza.

El registro de resoluciones cuestionables rebasa cualquier tolerancia al cometimiento de errores, que no son ajenos a la naturaleza humana.

Es oportuno recordar la petición hecha, incluso por varios sujetos políticos, para que se aplacen las elecciones debido a la incidencia de la pandemia.

Ahora que la enfermedad repunta con fuerza, al apuro se quiere, cuando menos, prolongar el horario de las votaciones para evitar potenciales contagios. Consultada la Procuraduría General del Estado sobre esta posibilidad, responde que aprobarla corre a “cuenta y riesgo” del CNE.

La nueva oleada de la pandemia bien podría incrementar el ya alto índice de ausentismo electoral.

Qué costó, a su debido tiempo, poner a discutir entre todas las instituciones del Estado y la clase política la posibilidad de aplazar las elecciones. Cuando está en juego la vida, intuimos que la legalidad debe acoplarse para protegerla. Pero no se hiso nada.

A la renuncia, por decoro, de una funcionaria del CNE, a la que se le obligó a firmar de forma directa un contrato de servicios comunicacionales, ahora ocurre que más de seis millones de papeletas presidenciales están mal impresas y cuyo costo bordea el medio millón de dólares.

Presumimos que no habrá protervas intensiones en esa deleznable acción, pero lleva a pensar sobre qué otras “sorpresas” sobrevendrán, sin descuidar que cuatro consejeros actúan al filo de la destitución, y la credibilidad y la confianza del CNE lucen opacas. Le quedan pocos días para transparentarse.

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