El magnate ausente

Eliécer Cárdenas E.

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Alvarito Noboa, quedó eliminado de la papeleta de los presidenciables, a pesar de que su abogada hizo todo lo posible para que el Consejo Nacional Electoral acate la disposición del Tribunal Contencioso de las elecciones, y  que el magnate con su plácido rostro sea estampado en el largo papel donde constan las efigies de los dieciséis binomios, algunos de los cuales debieron correr la misma suerte de Alvarito, puesto que tampoco cumplieron con algunas disposiciones contempladas en la ley y las normas respectivas.

¿Hubo algún maleficio o “Macumba” con el objeto de que el señor Noboa no intervenga nuevamente en el proceso electoral? Es posible que los brujos de las encuestadoras, hayan realizado sus vaticinios en el caso de que Alvarito irrumpa en la contienda electoral, con lo cual desmarcaría las posiciones de quienes son considerados favoritos en este tipo de profecías tecnológicas, muchas de las cuales, como sabemos los electores, suelen ser pagadas por quienes las auspician, con el lógico corolario de que el auspiciante figure como favorito, o por lo menos como segundo en el favor electoral.

Sin embargo, cabe atribuir al propio Álvaro Noboa su exclusión final de la papeleta o rollo electoral, donde figuran nada menos que dieciséis binomios, que más bien impiden a los electores fijarse bien en sus caras por esa muchedumbre de aspirantes. Alvarito, al principio, titubeó en lanzarse a la palestra, y luego sus amigos empresarios le convencieron de que mejor ofrezca su apoyo al candidato Lasso, para que la tendencia no se fraccionara.

Pero Alvarito cambió de opinión a última hora, y quiso ser nuevamente candidato, a pesar de sus derrotas anteriores, porque “ahora sí” podía ser el ganador del loteriazo electoral. Lastimosamente para él y sus partidarios la cosa no salió, y ahora el magnate de las ciento y pico de empresas tendrá que esperar a las próximas elecciones, y el próximo virus, para lanzarse, eso si oportunamente, para que no le hagan lo que los actuales miembros del Consejo Nacional Electoral le hicieron, es decir una jugarreta antijurídica en toda regla, si se toma en cuenta que el Tribunal Contencioso Electoral había dado “luz verde” a su candidatura, cosas que solo pueden pasar en nuestro país, donde la Constitución y las leyes son “papel mojado” cuando así conviene. (O)