Paz en las montañas

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OPINIÓN | Como todos los primeros artículos del año me reitero a la paz y a la energía que encuentro en las montañas. Este viernes, primero de enero, tuve la suerte nuevamente de amanecer en El Cajas. El encanto y el paisaje del alba contribuyen para poder captar esa energía que se transforma y fluye sin cesar; entonces la paz y la tranquilidad ayudan para la meditación. Esa energía que no es como una corriente electromagnética sino una propiedad inherente al ser vivo se la puede captar, está en el exterior y es la que revitaliza el cuerpo.

Las montañas que se encuentran tan lejos como podamos pensar, están en la presencia de la naturaleza como una base tridimensional, como una categoría primordial del paisaje. Las montañas encierran las características del clima, la flora y la fauna, así como la diferencia cultural están las montañas conectadas con la humanidad. El ser humano se identifica con las montañas y crea un sentimiento de pertenencia, diríamos una cierta comunidad. Aún en los lugares más remotos el hombre se identifica con ellas. Nuestros Andes en el Ecuador a más de proporcionarnos agua para las ciudades nos regalan espiritualidad y energía.

El calendario chino dice que el año que iniciamos es del Buey, este será el año del “Buey de Oro” de la buena suerte y está asociado a sus cinco elementos: el oro, la madera, el agua, el fuego y la tierra. Pero más allá, el guía espiritual Deepak Chopra dice que la energía vital nos muestra el camino al poder activar este flujo de energía que se encuentra dentro de cada uno y nos puede conducir a encontrar la paz y la felicidad. El Cajas, al que le tenemos en las goteras de Cuenca, nos puede conceder la suerte de transmitirnos esta energía para encontrar la paz espiritual. El paisaje natural y cultural de este parque nos muestra una fuerza viva, energética y de gran vitalidad. (O)