Concurso importante

Juan F. Castanier Muñoz

1998

OPINIÓN |

En el transcurso de estas semanas se viene llevando a cabo el concurso para renovar a los magistrados de la Corte Nacional de Justicia. Como se entenderá, la renovación de los jueces del máximo tribunal de justicia del país debe concitar la atención ciudadana, porque de la idoneidad moral y de la capacidad de las personas elegidas va a depender, de manera obvia, el funcionamiento correcto de la administración de justicia en el país. Cierto es que el Consejo de la Judicatura supervisa y vigila el desenvolvimiento de las estructuras judiciales, pero, las decisiones de la Corte Nacional, su independencia y probidad, van a significar el necesario ejemplo para que las instancias jerárquicamente menores, actúen en el mismo tono.

Lamentablemente, y como viene sucediendo desde hace muchos años, estos procesos de selección no encuentran el rumbo adecuado ni los mecanismos que garanticen resultados nítidos y transparentes. Ahora mismo se han denunciado una serie de situaciones irregulares, tanto por parte de la Comisión Anticorrupción, que se retiró de la veeduría de los concursos, como por parte de las veedurías aún vigentes, sobre fallas técnicas, información incompleta, incumplimiento de plazos, calificaciones cuestionadas, renuncias de concursantes, etc., lo que no habla para nada bien de un concurso que debería ser ejemplo de buen manejo técnico y, sobre todo, de pulcritud.

¿Por qué en nuestro país es tan difícil conducir un concurso de manera limpia?, ¿es que nos hemos acostumbrado a mirar a los concursos de méritos y oposición como una denigrante pantomima que se la realiza únicamente para disfrazar una designación preestablecida? La Constitución de la República garantiza el que todos los ecuatorianos tengamos los mismos derechos y oportunidades para acceder a un cargo público, y que este acceso se efectúe a base de un proceso de selección idóneo. ¿Será que es tan complicado el escoger a una persona o un grupo de personas para que, como en el caso que nos ocupa, vayan a formar parte de un alto tribunal de justicia?, ¿sigue funcionando aquel vergonzoso mal ejemplo de meterle la mano a la justicia? (O)