Ni la mano de Dios

José Chalco Salgado josechalcosalgado@gmail.com

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Ha pasado el tiempo y la adicción al poder, la estrategia por alcanzarlo y la bonanza de cada oferta, mantiene intacto su camino. En cada intento. O en su primera intención.

Dicen que la mano de Dios está presente incluso en su discurso. Se hacen canciones para notarlo, gritos, campañas, slogans y todo lo que sea necesario. La sociedad lo mira, escucha, no se convence, aunque recuerda sus ideas y actividades, en algunos casos hazañas, y algo encanta, después desilusiona de nuevo.

Esta vez llegó el salvador, se escucha. Más tarde lo reinventan. Siempre está presente, en toda conversación y ahora más. Así se divulga su nombre por cada esquina. En otros espacios, dicen que robe no más, igual obra ha de hacer. Más allá se escucha, éste tiene dinero no ha de robar. En otro espacio, se reanima la lucha clasista como camino para la victoria de todos. Dicen que así hemos de ser más humanos y respetuosos por el otro. En fin, entre consignas, vivas, alegría y desilusión se transita en este tiempo.

Muchos, se inclinan ante él, en la tarima, en una cancha también, todo espacio sirve en el día a día. Ídolo indiscutible para muchos, para otros, mal ejemplo. Usan su camiseta con su rostro, la cual en algunos casos inclusive lleva su nombre. También tienen llaveros, stikers, banderas, es en muchos casos una especie de mecías que ha llegado.

Sí. El candidato presidencial cuando ya ha sido seleccionado por sus seguidores, es tan cercano a un súper héroe. Cuando encuentra una población que lo apoya a ciegas no se mira más. Inclusive, las virtudes que deben ser sopesadas y analizadas, se infra o supra valoran. No hay quién detenga la esperanza y creencia que es el triunfador, el mejor y la opción para el país. Tan solo importa apoyar por apoyar. Qué difícil que es en esos casos analizar. De hecho, en estos casos, ni la mano de Dios ayuda para mirar la realidad. (O)