Legado positivo

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Con una mezcla de alivio y ansiedad se habla con insistencia del retorno a la normalidad. La vida colectiva se caracteriza por la secuencia de pautas de conducta dentro de un orden que se ha establecido a lo largo de los años y que facilita una organización en las actividades Sin afirmar que lo normal es lo ideal, es claro que implica un ordenamiento de la existencia con sus limitaciones y éxitos, sus esperanzas y defraudaciones. En la alteración de este orden por la pandemia, es innegable que los efectos negativos para la sociedad global han sido numerosos y se espera que, al superar este problema, se reactive el orden para recuperarnos de los daños recibidos.

Pero no cabe olvidar que estas situaciones negativas tienen efectos positivos para un mejor ordenamiento de la vida individual y social. Hay que aprender estas lecciones para mejorar nuestra calidad de vida que va más allá de los éxitos y limitaciones económicas. La conciencia de la importancia de la parquedad es un legado que, en esta época en que el consumismo nos abruma, nos enseña que es posible vivir renunciando a una serie de “necesidades” insustanciale creadas por los acumuladores de riqueza. Es deseable que con el retorno a la normalidad se eliminen esas “aspiraciones” innecesarias y se tome conciencia de las reales necesidades.

El robustecimiento de la solidaridad es otro importante legado. Las circunstancias negativas incentivan a que esta actitud ante la vida deje de ser una teoría aplaudida y a veces exigida y se convierta en una práctica permanente dentro de las posibilidades y limitaciones que todos tenemos. Sin negar las aspiraciones individuales es imprescindible que demos la debida importancia a las aspiraciones colectivas como parte del camino a la felicidad. Volveremos a la normalidad, esperamos que con un ordenamiento de la vida en la que las limitaciones en el gasto y la colaboración con los demás reestructuren nuestras existencias.