Jorge Mistral a 100 años de su nacimiento, más allá del galán de cine

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Más de 80 créditos cinematográficos enmarcan la carrera del actor español Jorge Mistral, una pieza clave para entender la Época del Cine de Oro en México del que ahora se cumplen 100 años de su nacimiento y que tuvo un trágico final.

Modesto Llosas Rosell, más conocido como Jorge Mistral, nació el 24 de noviembre de 1920 en Aldaya, Valencia. Su carrera artística comenzó en su país natal al abandonar sus estudios de derecho y dedicarse al teatro.

Pero fue en el cine en donde encontró su propio espacio al ser parte de películas como «Locura de amor» junto a Sara Montiel en 1948, o «Currito de la Cruz» (1949), ambas de la Compañía Industrial de Film Español (Cifesa), cuyas producciones estaban enmarcadas en la época de la dictadura franquista (1939-1959).

Más de 15 filmes realizados en España lo hicieron adquirir un nombre con el que pronto se podría posicionar en el mercado latinoamericano, y su trabajo llegó a países como México, Argentina e incluso Estados Unidos.

«Él llega a México a finales de los años 40 en una gira actoral por Hispanoamérica y no es parte del grupo de actores que llegaron huyendo del franquismo. Él viene de una compañía de teatro con mucho éxito y encuentra en Latinoamérica un mercado muy importante», señala el maestro Miguel Ángel Quemain Sáenz, especialista en cine y académico de la UNAM.

En 1952 consolida su éxito en México con «El derecho de nacer» y tras años de trabajo se convirtió en uno de los actores imprescindibles de la Época del Cine de Oro en México.

MÁS QUE UNA CARA BONITA

La actriz española Carmen Sevilla dijo una vez que Mistral «era tan guapo que te desmayabas». Esta afirmación confirma el por qué se convirtió en uno de los galanes de cine más codiciados.

Jorge compartió créditos con las actrices más importantes del momento e hizo inolvidables parejas con divas como María Félix («Camelia», 1954), Silvia Pinal («Cabo de hornos», 1956) o Sara Montiel («Pequeñeces», 1950).

Y artistas de Hollywood como Sophia Loren («Boy on a dolphin», 1957) o Yvonne de Carlo («La spada e la croce», 1958), que dimensionan el éxito que alcanzó en su juventud.

Desde el punto de vista del escritor y crítico de cine Rafael Aviña, fueron pocas las oportunidades en las que Mistral pudo salir de su papel de «galán» para experimentar personajes más interesantes.

«Siento que no tuvo esa oportunidad de lucir como actor y le daban este papel de fórmula melodramática y yo creo que fueron pocas las películas en las que destacó su talento», apunta el crítico.

Pero también añade que fue a finales de su carrera que Mistral pudo desprenderse de esos papeles tradicionales y un ejemplo claro de ello fue la película de Salomón Laiter «Las puertas del paraíso» (1971).

«Ahí hizo un papel muy interesante no de protagonista. En esa película el personaje principal, que es un hombre muy machista, mantenía encuentros sexuales con un tipo maduro interpretado por Jorge Mistral. Era muy sorprendente que un actor que siempre hizo papeles de galán de pronto le dieran un papel de esa naturaleza», dice Aviña, quien considera que es uno de sus mejores papeles.

Este tipo de trabajos, entre los que también se encuentra la cinta «Pecado»(1962), de Alfonso Corona Blake, según añade Quemain, lo incrustaron en la escena del cine experimental en México, una muestra de que el actor pudo transitar entre el cine popular y alternativo sin mayor dificultad.

Además, también fue parte de la televisión independiente en México y, según señala el investigador, su entorno estaba rodeado de artistas e intelectuales.

«Me imagino que lo conoció Emilio Carballido (dramaturgo), Jorge Ibargüengoitia (escritor) hizo una reseña de una de sus películas, hay muchos escritores que escriben de ese momento. Jorge Mistral participó en cintas con una temática muy alternativa para ese tiempo», señala Quemain.

Su inquietud artística lo llevó a escribir y dirigir tres películas: «Crimen sin olvido» (1966), «La piel desnuda» (1966) y «La fiebre del deseo» (1966). También se dedicó a la declamación en centros nocturnos y grabó algunos discos con poemas de reconocidos poetas.

MUERTE Y FATALIDAD

Mistral decidió terminar con su vida el 20 de abril de 1972 en Ciudad de México con un arma de fuego, mientras su esposa se encontraba en casa, según detalló en ese entonces la prensa mexicana.

La decisión fue tomada por Mistral luego de meses de sufrir en silencio un cáncer de duodeno que le provocaba dolores insoportables.

Sin embargo, un halo de misterio envuelve la partida del actor y hay quienes aseguran que se suicidó a causa de una gran depresión.

Su viuda, Olga Marchetti, expresó que el actor alguna vez mencionó su admiración por el actor mexicano Pedro Armendáriz, quien se mató a la misma edad también a causa de un cáncer.

En aquel entonces, Mistral era parte de la obra «Los enemigos no mandan flores» y se transmitía la telenovela «Los hermanos coraje», cuyo papel tuvo que ser sustituido.

Su trabajo siguió presente en los cines dos años después de su muerte con la proyección la película «La justicia tiene 12 años» (1970), del director Julián Pastor.

«Hay que recuperar el cine mexicano en la dimensión de que los que importan son quienes lo hacen: los actores, los directores, reconocer la calidad, el rigor de la tradición. Tenemos muchos prejuicios con los guapos, hay que resaltar la dimensión actoral», finaliza Quemain. EFE