La autogestión       

Hugo Darquea López

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En los sistemas de organización social,  se debe alentar la capacidad humana de decidir, lo que nos llama a establecer nuestras prioridades, cada persona, la impronta personal, decimos,  debe definir sus prioridades y aspiraciones, guiadas por la vocación natural a la realización del proyecto vital,  que por lo general contradice otras posiciones, entonces la dialéctica fluye en un proceso que genera múltiples escenarios: ¿es posible armonizar ese universo complejo y por supuesto tan diverso de las singularidades?   Es la  sicología social la que aporta con sus luces. Alfred Adler nos explicó el inframundo de estas realidades.

El mundo actual, requiere del diálogo y de  la libertad personal, de la educación de calidad y por supuesto  superar la masificación conductual, manipulada  por  las dictaduras de todo estilo, incluso los intereses de los trust de la comunicación que a su vez pueden manipular los valores culturales. Por eso más que nunca es imprescindible estimular la conciencia crítica a los niveles de superación personal y social.

Tarea realmente ardua. Pero si vemos en retrospectiva la vida personal y social, desde el barrio, el condominio y luego el gremio, o en el nivel académico y profesional, como las instituciones que dan forma a la cultura en sus diversas realizaciones, así la economía para citar un ejemplo, entre tantas formas de respuesta a los desafíos propios la vida humana, vemos que en todos los procesos sociales,  es la iniciativa personal, la que impulsa las acciones tendientes a construir el desarrollo humano. Esa es la raíz del valor esencial de la vida comunitaria, en otros términos, la autogestión, determina el proceso integral de la sociedad. (O)