Los símbolos que acompañan a la ciudad en sus 200 años de emancipación

La bandera flamea, el escudo se asoma y el himno se canta por el bicentenario de independencia.

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El 20 de noviembre de 1557, siete meses después de la fundación de Cuenca, el Marqués de Cañete señaló las armas e insignias que tendría la ciudad en su estandarte: un escudo dividido por eslabones verdes, y en la mitad una argolla que guarde una corona; sobre ella, el dibujo de una ciudad sobre agua, y en cada extremo, un león.

El estandarte, según las indicaciones, debía sostenerse por una lanza, en cuya punta emergiera un rótulo en el que rezaría: «Primero Dios y después vos».

Las características del estandarte, así como de los otros objetos que la acompañarían en sus alrededores, fueron recogidas en el libro primero de los cabildos de Cuenca, en el cual, se narra la génesis de lo que hoy conocemos como ciudad.

Aquel estandarte se ha mantenido hasta nuestros días, con breves interrupciones en el siglo pasado.

Cambios

No siempre se conoció cómo era realmente el escudo que hoy tiene la ciudad. Según una cronología que recoge el Municipio de Cuenca en el 2007, a través de su departamento de Cultura, en 1894, Manuel Torres Aguilar realizó una versión paleográfica de la Provisión del Virrey (allí estaba descrito el estandarte).

Sin embargo, en esa transcripción hubo vacíos porque el documento histórico había sufrido las consecuencias del tiempo. Aun así, en 1915, Octavio Cordero Palacios, presidente de ese entonces del Concejo Municipal, publicó en el libro «Miscelánea Histórica del Azuay» el estandarte incompleto.

Cinco años después, Rafael María Arízaga daría cuenta del error del escudo ꟷen el cual solo se había dibujado con acierto, de lo cuatro cuarteles, los dos de los costadosꟷ, gracias a que una antigua copia de la provisión obtenida a principios del siglo XIX, y que reposaba entre los documentos de un pariente, estaba en mejor estado.

Con ello, en 1934, la revista 3 de Noviembre publicaría tal cual el texto completo de la Provisión del Virrey, en la que se menciona cómo debería ser el estandarte de la ciudad. El Municipio de Cuenca corregiría el escudo de armas para mantener hasta la fecha el escudo.

Himno y bandera

En 1939, el Cabildo de Cuenca se reunió para expedir el acuerdo con el que se oficializaba el himno a la ciudad, utilizando el texto que hace 35 años había escrito y entregado Luis Cordero, cuando por primera vez se celebraba la fundación de Cuenca.

Cordero había escrito lo que tituló Himno al Azuay en 1904. De allí nacería las palabras que hoy pocos cantan: Reina hermosa de fuentes y flores/Cuenca ilustre de galas vestidas.

Cinco años después de oficializarse el himno a Cuenca, la ciudad adoptaría la bandera con los colores rojo y amarillo. El Azuay, a través de su Concejo Provincial, en el 2003 haría lo mismo: la bandera que representa a la provincia es la misma que hoy flamea en la ciudad por sus 200 años de independencia. (AWM)-(I)