Talla baja, una lucha sin medidas

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Diego Yépez saluda con sus compañeros de la EMOV, donde labora como recepcionista sin que su discapacidad sea impedimento. XCA

Alrededor de 6.000 personas en el Ecuador viven con alguna de las 300 condiciones genéticas que hace que tengan talla baja.

Hoy, el mundo reconoce a esta población con un Día Internacional en el que realmente la estatura física es lo de menos.

Pequeño de estatura pero gigante de corazón, Diego Yépez es la muestra de que el corazón y el coraje no saben de tallas.

Diego, además de su condición de persona de talla baja, tiene una discapacidad visual del 94 %, lo que le obliga a utilizar un bastón para poder guiarse dentro de la oficina en la que labora. Él es recepcionista en la Empresa de Movilidad, Tránsito y Transporte (EMOV).

Su incorporación se dio en agosto de este año como parte del compromiso de la EMOV de tener dentro de sus miembros a personas con discapacidad para así fomentar la inclusión laboral al interior del consorcio municipal, informó el gerente Fabián Moscoso.

Pero su integración no es solo el cumplimiento de una cuota exigida por la ley, para Diego este trabajo representa una oportunidad de vida que le permite demostrar que a pesar de su discapacidad visual y su baja estatura, el no conoce de medida para su valor y coraje.

“Antes me ganaba la vida de varias formas pero nunca he dejado de luchar, ahora ya con mi sueldo fijo tengo una herramienta para poder vivir más tranquilo y trato de siempre dar lo mejor de mí2 afirma Diego.

Sus compañeros reconocen el esfuerzo que Diego hace para salir adelante, le ayudan cuando está a su alcance hacerlo, le apoyan y le incentivan a salir adelante sin que su discapacidad lo limite para triunfar en la vida.

“Yo le digo a todas las personas que tienen algún tipo de discapacidad que nunca dejen de soñar, nunca dejen de luchar por sus sueños, porque a veces, cuando una puerta se cierra otra se abre y hay que estar atentos para tomar esa oportunidad y salir adelante” comenta Yépez.

Lejos de un escritorio y con una agenda más que apretada, Franklin Martínez maneja su vehículo por la ciudad y va de aquí para allá como agente vendedor, una profesión que la desarrolla con éxito sin que su talla incida en su desempeño.

Él conduce sin ayuda, trabaja y hasta es un actor galardonado. Formó parte del elenco de la película ‘Los Poco Afortunados’, producida en el 2008 durante el “Sexto Festival Internacional de Cine de Cuenca”, bajo la dirección del argentino Enrique Stavron.

Este filme fue el ganador de 2 premios en el Festival de Cine Inusual en Buenos Aires-Argentina, en las categorías mejor dirección y mejor edición.

Franklin no se acompleja, sabe que su potencial no depende de su talla sino del coraje y el amor que le pone a cada una de las cosas que hace, lo que no tiene medida.

Franklin Martínez se desenvuelve como vendedor, su talla no es impedimento para su lucha diaria. XCA

Condición

El médico Carlos Díaz explica que el “enanismo”, nombre que recibe la estatura baja causada por condiciones genéticas, se da en uno de cada 40.000 nacimientos en promedio, y puede derivar de al menos 300 causas diferentes.

El patrón normal de esta condición es la baja estatura que en promedio se establece en los 1,22 metros, aunque hay personas con esta condición que pueden llegar a medir hasta 1,47 metros, una estatura que se acerca a la media en varios países de Asia y Latinoamérica.

En Ecuador hay dos causas que destacan, indica Díaz. La acondroplasia que impide el crecimiento normal de los huesos y el síndrome de Laron, una condición de la que el país tiene 200 de los 350 casos detectados a nivel mundial.

Esta última población ha sido objeto de estudio a nivel internacional, ya que quienes presentan esta condición son muy poco propensos a sufrir cualquier tipo de cáncer, por lo que médicos investigan y analizan sus genética con la finalidad de encontrar una medida de prevención eficaz ante la mortal enfermedad.

Díaz explica que una persona con enanismo proporcionado puede presentar ciertos problemas cardíacos durante su vejez o embarazo, pero a más de esto, en su mayor parte pueden desarrollar una vida normal.

Sin embargo, enfrentan un mal que no está en sus manos: el acoso y la discriminación.

Diego y Franklin son muestra de que en la vida la estatura no mide el corazón y la valentía de las personas de talla baja, que hoy celebran sus luchas, logros y virtudes. (JMM) (I)