¿Sindicados en tarimas?

Eliécer Cárdenas E.

2010

OPINIÓN|

_ ¿Qué les parece? Varios elementos sometidos a indagaciones de carácter penal, por presuntos delitos, han buscado acogerse bajo el paraguas de las próximas elecciones, en calidad de candidatos a cargos de elección popular, como es en este caso, la Legislatura.

_ Es que la respectiva ley y la Constitución de Montecristi, son tan despistadas o hechas a propósito, para que personas que han sido sindicadas por casos de corrupción, y otros delitos puedan tranquilamente presentarse ante el organismo electoral, cumpliendo formalmente con los requisitos legales para el efecto, y hé allí, revestirse de la dignidad de candidatos para solicitar el voto de los conciudadanos.

_ Posiblemente, el Ecuador es el único país del mundo en donde pueden suceder estos casos, ya que en otras partes resultaría inconcebible que, por ejemplo, un ciudadano presuntamente dedicado a lucrar con dineros destinados a un hospital que nunca se construyó, y mantener una red de tráfico de fármacos comprados con dinero del Estado, se presente muy suelto de huesos y sin un miligramo de sangre en la cara, para registrarse como candidato, y que casi, casi le resulte.

_ En el océano de corrupción que se debate el país, es muy posible que aquellos personajes con prontuario a cuestas, vean en la lid electoral una posibilidad de fugarse, y así eludir a la justicia. Por ejemplo, pararse en una tarima ante una multitud grande o pequeña, y que de pronto aparezca un helicóptero o un dron gigante, provisto de una escalera, y chao candidato, a despedirse volando por los aires.

_ Como decía Frankenstein, “Todo es posible en la dimensión desconocida”, y palabra que vivimos en una dimensión desconocida, porque todavía desconocemos la cantidad de delitos contra el erario público que no se descubren aún, por más que la Fiscal se empeñe en develar a diestra y siniestra más y más corruptelas, muchas de ellas cometidas al amparo de la emergencia de vivimos por el Coronavirus, que ha sido una  verdadera “bendición” para los ansiosos de lucrar y hacerse ricos a costa de los dineros, que tanta falta hacen para hospitales, escuelas, ayudas a los más necesitados y un largo etecétera. (O)