Sólo sé que nada sé

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OPINION |

30Esta frase que la difundió Sócrates, se refiere a que, para avanzar en el campo del conocimiento, hay que reconocer la ignorancia. Los sabelotodo no saben nada confiable. La vida humana es un permanente proceso de aprendizaje, sobre todo, en las sociedades en las que el cambio se da con frecuencia en los múltiples ámbitos existenciales. El dogmatismo de quienes se creen indiscutibles poseedores de la verdad, es un insulto a la condición humana, ya que a la verdad se avanza, pero, nunca se la alcanza a plenitud.

La pandemia que vivimos ha hecho que la famosa frase del filósofo griego reaparezca en mi mente. La ignorancia proviene del desconocimiento, pero, en ocasiones, nace de su exceso que genera confusiones y contradicciones. El coronavirus y sus efectos son una lección a la arrogante “sabiduría humana”, lo que da lugar a un sinnúmero de afirmaciones y opiniones carentes de sustento. ¡Cuántas afirmaciones de toda índole aparecen en los medios de comunicación y las redes sociales! que, en definitiva, no hacen más que nutrir el desconcierto y testimoniar la ignorancia.

No faltan los “genios” ni los que se consideran avalados por reales o supuestas afirmaciones de muy calificados y doctos científicos, pero, la crisis y la incertidumbre, permanecen. Muchos opinan sobre las salvadoras vacunas, pero, hasta ahora, no hay efectos confiables. Las teorías sobre los orígenes, efectos y consecuencias de este virus, inundan las redes sociales. Una antología de lo dicho, justificaría un segundo tomo de la “Historia de la Estupidez Humana” de Paul Tabori.

No es raro que, como a todos, me pregunten sobre el coronavirus, ante lo cual recurro a la sabiduría socrática: “SÓLO SÉ QUE NADA SÉ”. (O)