Carapaz y la política

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OPINIÓN |

El joven deportista carchense, nacido en las crestas andinas de una provincia norteña tapizada de frío, oteros, nubes, sol de altura, grandes cultivos de una solanácea popular en el planeta entero y original de esos lares como es la Solanum tuberosum  o papa, colinas y montañas cruzan en todas direcciones, de suerte tal que sus habitantes deben de tener pulmones grandes para introducir suficiente cantidad de oxígeno en su sangre; y, sí a esto le agregamos el interés que ponen sus habitantes imitando a los vecinos de Nariño trepados en sus caballitos de dos ruedas, sorte27ando todas las dificultades y haciendo posible lo que otros ni en sueños, para convertirse en admirados del mundo, porque son estos personajes los que sacan su rostro para que el planeta aplauda al Ecuador, porque, cuando buscamos su origen,  es humilde como en muchos importantes seres que distancian su imagen de los corruptos, de los advenedizos, de los perillanes que adquieren poder por haber recibido el encargo de los electores y ascendido al tren de la politiquería que hunde a los pueblos y a sus pobladores en la eterna desesperanza de la tragedia de largas historias con inicio y sin final, tapizada de escándalos frecuentes que laceran el normal desenvolvimiento de los pueblos, sumiéndolos en la miseria; mientras los salvadores se llenan la boca de engañosas peroratas y de ofertas mágicas que los lleva a ser prófugos de su pueblo. Porque la política no se libra de los cuenteros, de aquellos que tientan y ofertan el cielo, también a los deportistas de élite como es el gran Richard Carapaz, quien, obviamente, rechazó la injuria.

Porque son estos personajes los que nos llenan de orgullo y alegría, el pueblo vibra emocionado de mirar los gestos de estos gladiadores al subir al pódium luciendo con dignidad la Tricolor.