La tragedia de Venezuela

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EDITORIAL|

Las investigaciones publicadas en las últimas semanas sobre Venezuela hablan de una descomposición generalizada de este hermano país, bajo los gobiernos dictatoriales que ha soportado en estas décadas. Por una parte, la Misión de la Organización de las Naciones Unidas señala en forma clara y con numerosas pruebas y testimonios que hubo en estos años enormes y reiteradas violaciones a los derechos humanos. Paralelamente y desde otras fuentes se da cuenta de millonarios procesos de lavado de dinero proveniente sobre todo del narcotráfico internacional. Se suma a todo ello una corrupción generalizada en la cúpula del régimen chavista que se extiende por los altos mandos militares.

Los documentos sobre violación de los derechos humanos hablan de la brutalidad de las fuerzas de represión representadas no solamente por ejército y policía sino lo que es peor por grupos civiles armados que luego quedan en total impunidad. Mientras los crímenes cometidos por Fuerzas Armadas serán algún día juzgados y sancionados cuando retorne la democracia, los otros crímenes, los de los grupos civiles asalariados, permanecerán para siempre en el anonimato en lo que a sus autores se refiere.

Chávez primero y luego Maduro, no negaron nunca sus simpatías por los grupos narcoguerrilleros de Colombia. Los protegieron y dieron refugio hasta hoy. Altos jerarcas de los dos caudillos están acusados de lavado de dinero proveniente del narcotráfico. Gigantescas fortunas de algunos de esos jerarcas han sido confiscadas en otros países. La tragedia es mayor si consideramos que frente a esas millonarias sumas de dinero que se fueron en corrupción y narcotráfico, el pueblo venezolano protagoniza la mayor de las migraciones, forzadas por el hambre y la miseria, la falta de medicinas y la destrucción sistemática de la economía y las libertades, todo en nombre de una supuesta revolución bolivariana.