Caetano Veloso rememora su cautiverio en la dictadura como un aviso actual

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Caetano Veloso. Foto: Vanguardia.

Casi dos meses pasó el cantautor brasileño Caetano Veloso encerrado en las mazmorras de la dictadura sin saber la razón, una experiencia que aún le conmueve y que comparte en un documental presentado hoy en la Mostra de Venecia a modo de «advertencia» en estos tiempos que corren.

«Vemos conexiones entre el pasado y el presente. Son obviamente momentos muy diferentes pero en 1968 los artistas fueron el objetivo del régimen. Lo mismo pasa ahora aunque en un modo muy diferente», explicó por videoconferencia uno de los directores, Ricardo Calil.

El otro realizador que firma el documental, Renato Terra, opinó en la misma línea y subrayó que, «más que una denuncia», la idea es narrar la historia de un músico encarcelado arbitrariamente «para que esas atrocidades no puedan repetirse» en el presente y futuro.

«Narciso em férias», presentado fuera de concurso en la Mostra de Venecia, es una íntima entrevista con el padre de la vanguardia del «tropicalismo» en la que recuerda los cincuenta y cuatro días que pasó encerrado en varias prisiones de la dictadura (1964-1985).

El 13 de diciembre de 1968 el régimen brasileño aprobaba el Acto Institucional 5, que marcó el inicio de la fase más violenta y represiva del régimen y la persecución de sus disidentes.

Catorce días después el cantautor, de 26 años, era arrestado por agentes de paisano en su casa de Sao Paulo. Eran las cinco de la madrugada y dentro todos dormían despreocupados entre los rescoldos de una fiesta que se había alargado cantando junto a Orlando Silva.

Fue la primera vez que Veloso veía los dientes a la dictadura. El músico fue trasferido a Río de Janeiro e interrogado y aislado en una pequeña celda en el mismo cuartel que su amigo Gilberto Gil.

«Nos trataban como si no fuéramos personas. Pero ellos actuaban como si tampoco lo fueran», recuerda.

En su cautiverio sintió miedo escuchando los gritos de los presos torturados, aunque él no sufrió violencia física alguna, también angustia leyendo «El Extranjero» de Albert Camus y vio las primeras fotos de la Tierra desde el espacio en una revista que le colaron.

Dos meses después era puesto en libertad y se enteraba de las razones de su desdicha: un hombre les había denunciado por vilipendiar el himno y la bandera durante un espectáculo.

Sin embargo más allá de esos muros no le aguardaba otro destino que un exilio a Europa que se prolongaría durante tres años.

Veloso ríe en un momento de la grabación al leer el informe final sobre su caso. Un militar le preguntaba si había adaptado el himno nacional a la música de «Tropicalia», algo que negó porque este tema no está preparado para los endecasílabos de la marcha brasileña.

Pero también rompe a llorar cuando le viene a la memoria el castigo a un militar benévolo con él y toma la guitarra para entonar canciones que había dejado en la celda, como «Hey Jude» de «The Beatles», que le transmitía «sensación de libertad» en su encierro.

El documental recoge los pensamientos del músico en su celda, incluso los más íntimos y sexuales, y su elaboración se basó en sus escritos en el libro «Verdade Tropical» (1997) y en los documentos de la dictadura que el Estado brasileño desclasificó hace dos años.

La productora y esposa del músico, Paula Levigne, quien tuvo la idea de la película, reivindicó la necesidad de recordar estos hechos porque, dijo, «aún hay muchas personas que ni siquiera saben» que estuvieron presos, aseguró durante la videoconferencia.

Sobre todo en un momento en el que, sostuvo, se puede apreciar el ascenso de la extrema derecha y su «estrategia negacionista», y más en su país, máxime en el Brasil de Jair Bolsonaro.

«Por eso creo que es el momento justo para hacer conocer esta historia», apuntó la productora.

El director Terra subraya que Veloso «no habla del presente sino solo del pasado» por lo que el documental no puede considerarse un manifiesto político, pero sí que se intuye en su mensaje una «advertencia» muy vigente en la actualidad.

«Es como los cuentos de los niños, como «Caperucita Roja». No les decimos ‘¡Cuidado que hay un peligro!’ sino que les hablamos de una niña que va al bosque y se encuentra al lobo. Es una advertencia para decirnos que estamos tomando una estrada quizá oscura y decirnos que en esa vía podemos encontrar al lobo», subrayó.

Por todo esto los realizadores ven esencial traer a la memoria el caso de un artista que aunque vivió su cautiverio casi como un privilegiado, comparado con otros torturados, todavía hoy en día revive las pesadillas de aquellos días.

En un momento dado el célebre músico cuenta que al salir de su penal, su amigo Rogerio Duarte, también cautivo, le espetó una frase que aún hoy resuena en su memoria: «Una vez que estás preso, siempre lo estás».

«Es así como me siento a veces», reconoce Veloso ante la cámara. EFE