Educación en artes: una necesidad urgente

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Virginia Gámez: Licenciada en Historia del Arte y Magíster en Didáctica de la Expresión Plástica y Visual

Juan Carlos Astudillo S.
Verónica Neira R.

¿La educación en artes es necesaria? Aunque la respuesta nos parezca obvia, este es un debate que en más de una ocasión se puede escuchar tanto en la academia como fuera de ella. Y las posturas son antagónicas, casi beligerantes: no es necesaria, y menos en contextos de crisis (dicen algunos); en contextos de crisis es aún más necesaria (dicen otros). El tema es urgente y sobre todo en la realidad que estamos habitando y la que empezamos a re-construir, en cuanto a sociedad. Y para hacerlo, hemos invitado a tres expertos artistas/docentes/investigadores en artes quienes, desde su experticia, nos ayudan a hilvanar el diálogo.

Nuestros invitados son:

* Virginia Gámez: Licenciada en Historia del Arte y Magíster en Didáctica de la Expresión Plástica y Visual, por la Universidad Complutense de Madrid. Doctora en Didáctica de las Artes y Humanidades, por la Universitat de Barcelona. Actualmente, docente titular en Pedagogía de las Artes, en la UNAE;

* Santiago Harris: Psicólogo clínico UDA. Diploma superior en Salud y Terapias Integrativas UASB. Maestría en Artes Escénicas UFBA-Brasil. Miembro fundador del grupo Clowndestinos. Ex docente en la Universidad del Azuay, Universidad de Cuenca y Universidad de las Artes. Actualmente en formación en el instituto Internacional Somatic Experiencing® – Uruguay;

* Gabriel Noriega: Bachelor en Ciencias Políticas por Sciences-Po Paris y Master en Investigación en Artes y lenguajes por la EHESS (Paris). Escribió su tesis sobre cine documental brasileño. Ex-docente de la Universidad Nacional de Educación y del CECIB “Cacique Tumbalá” de Engabao.

A. ¿Es importante pensar en la educación en artes, en el contexto actual de pandemia y crisis sociopolítica ecuatoriana? ¿Por qué?

VG: Creo que más que “importante”, emplearía el término de “necesario”. Si algo nos ha mostrado la pandemia, no solo a nivel local en Ecuador, sino a nivel mundial, es la necesidad de replantear el siglo XXI desde otros parámetros y otras perspectivas, que permitan reinventarnos como sociedad. La pandemia ha puesto en jaque muchos supuestos a nivel económico, social, ecológico… y en este sentido, la educación en artes tiene un potencial único para lanzar nuevas miradas y cuestionar de una manera creativa la crisis en la que estamos sumergidos.

Desde mi forma de pensar y vivir la educación, la educación en artes no solo es una de las áreas que más potencial tiene en el sentido de provocar al estudiante e incentivarlo a (re)inventar y cuestionar su contexto, sino que, de alguna forma, tiene incluso el privilegio de generar una mirada genuina, crítica, fresca, dinámica, irreverente… que es justamente la mirada que necesitamos para enfrentarnos a una crisis de estas dimensiones.
SH: Las artes a través de sus múltiples manifestaciones han sido el sustento emocional, sensitivo, contenedor de memoria y de comportamientos de las diversas culturas a lo largo de la historia. Es importante no solo pensar sino garantizar una educación en artes, entendida como el desarrollo de sensibilidades y modos de relación-comunicación que atraviesan y trascienden lo que conocemos comúnmente como arte.

La resiliencia es la capacidad humana de salir adelante aún en medio de una crisis. Hemos usado la creatividad y la comunicación para sostener nuestras culturas de forma resiliente y por eso una educación en artes en cualquiera de sus formas es fundamental para mantener la salud y el equilibrio de las sociedades.

Apoyo y defiendo el derecho a la educación de calidad en artes (pública o privada) y el de cada individuo de hacer uso de su capacidad creadora y comunicativa dentro y más allá de los circuitos artísticos, porque apropiarnos como personas de una visión artística de lo cotidiano es un ejercicio de salud pública.

GN: Porque ante la evidencia que todo se está yendo al carajo, tenemos que dar pelea, y la educación y la poesía han sido siempre dos de nuestras mejores armas. En el contexto actual, donde la virulencia del Covid es aprovechada por el entreguismo neoliberal para arrasar con el sector público, es importante pensar pero sobre todo defender la educación en artes (y habría que agregar “pública, gratuita y de calidad”). La educación y la educación en el campo de lo sensible son derechos y estos derechos peligran. Nos compete a todos defenderlos.

Pero además de defender su subsistencia, es necesario defender una postura sobre la educación en artes que deseamos, no nos vayan a querer vender coles por nabos. Creo debemos apostarle a una educación que reinterprete el vínculo entre el arte y la sociedad y que entienda que es en el ámbito cultural, en la reflexión sobre la relación del hombre con su entorno (en la poesía en el sentido amplio del término), que se juega nuestro destino.

Debemos apostarle a una educación en artes con un profundo sentido político, alejada de la ilusión burguesa del “arte por el arte” y de las bellas artes. Con respecto a esto último, el poeta vasco Gabriel Celaya decía: “Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales / que lavándose las manos se desentienden y evaden / maldigo la poesía de quien no toma partido / partido hasta mancharse”. Lo mismo podría decirse de la educación en artes. El poema de Celaya se llama “La poesía es un arma cargada de futuro”.

B. Cómo abordar la educación en artes en cuanto ejercicio estético y crítico de la realidad, en un contexto virtual que, al menos desde el lugar común, se antoja una herramienta frívola, carente de la emocionalidad del contacto y el compartir humanos.

VG: Creo que esta pregunta me permite cuestionarme algunas de las contradicciones con las que me he enfrentado en la virtualidad, como docente universitaria. Por lo general, esta modalidad virtual, ha creado, a grandes rasgos, mucha pasividad. Una pasividad entendida por la necesidad del encierro, la reclusión, la inmovilidad. Sin embargo, si nos planteamos un “ejercicio estético y crítico”, nos encontraríamos en un escenario que pide dinamismo, actividad, movimiento… incluso, diría que hasta pasión. En este sentido, creo que la cuarentena ha llegado en un momento muy significativo para cuestionarse la presencia de la tecnología en la Educación. Llevamos décadas escuchando la importancia de las TIC en educación y ha sido esta situación de emergencia sanitaria la que nos ha puesto contra las cuerdas. Ha sido toda una prueba de fuego para el mundo educativo. Han surgido muchos debates, principalmente, en torno a la escasa preparación de docentes y estudiantes, también sobre el cuestionamiento del acceso a internet y tecnología en sectores económicamente desfavorecidos y, por supuesto, sobre los resultados de aprendizaje.

Sin embargo, poco se ha hablado del ejercicio estético que ha jugado esta modalidad en el ámbito educativo. Y creo que, en este sentido, puedo volver a destacar el potencial de la educación en artes para desarrollar otros mecanismos que permitan humanizar y dar vida a la pantalla y cuestionar qué rol juegan las tecnologías en el mundo educativo. En este sentido, el componente estético es fundamentalmente político. Por tanto, entender la enseñanza virtual como un acto político/estético, tanto desde la perspectiva de los estudiantes como la de los docentes, permitiría generar una nueva perspectiva sobre el mundo que nos rodea.

A nivel estético, una de las circunstancias que más me han hecho cuestionarme esta modalidad virtual es el hecho de estar frente a una pantalla con cuarenta estudiantes que nunca encienden sus cámaras. Esta proyección que evoca la pantalla al ver solo una imagen con un fondo en negro, a veces es desoladora. Sin duda, es una imagen que en un primer momento bien puede fomentar esa idea de que las aulas virtuales son un entorno de aprendizaje frívolo, carente de emocionalidad del contacto y el compartir humanos. Sin embargo, desde una perspectiva política/estética, creo que estas pantallas apagadas hablan mucho, porque en realidad, apagar la cámara es una acción muy significativa, por parte del estudiante. Y justamente como acto estético, yo veo la acción de apagar la cámara como un símbolo que no me habla para nada de un acto de pasividad e indiferencia. Para mí, es un acto que habla mucho de lo que los estudiantes no quieren mostrar o de lo que consideran deben esconder, dejando muy claro lo lejos que el mundo educativo está de las realidades sociales que vive cada estudiante. La dependencia tecnológica de la educación en modalidad virtual, ha mostrado una cara escondida de la educación que las instituciones educativas deben entender como parte del acto político/estético de la educación emancipadora.

Diez ideas y acciones para una educación (en artes) y aprendizaje sensible en ambientes virtuales:

• Apropiarse de las TICS (Tecnologías de la Información y la Comunicación) como docente y/o estudiante a través de tutoriales, dándole tiempo y espacio a la prueba y el error.

• Incentivar la experimentación de esta forma de interacción humana con curiosidad, presencia y paciencia, generando encuentros sincrónicos con video y audio activados para mejor interacción. Observando la autorregulación grupal.

• No esperar que las clases virtuales sean igual a las presenciales. Poner esto a consideración del grupo o la persona, hablar sobre el tema y las sensaciones de cada uno. Para generar involucramiento e identificación, se puede incluir la relación con el ambiente doméstico de cada participante según la disposición personal y acuerdos previos.

• Invitar a la respuesta espontánea de conexión humana, ser embebido por la cualidad rítmica, la sonoridad de la voz, acompañar las expresiones faciales (las sonrisas, la mirada) y el movimiento del cuerpo como un todo, generando un nivel de presencia e interacción más desinhibida y natural.

• Incluir didácticas lúdicas y participativas que generen sensaciones físicas, juego con imágenes y memorias e interacciones desde el movimiento de cada participante, por ejemplo: alejarse y acercarse a la cámara usando el espacio físico. Dar mucha importancia al movimiento y la respiración, ya que generar un estado de presencia relajado y atento es fundamental para cualquier proceso de aprendizaje.

• Compartir afectos desde el ejemplo, ser sinceros y honestos comunicando las sensaciones y sentimientos, dando tiempo para que otros resuenen, generando nuevos significados en un proceso acompañado que se retroalimenta en cada encuentro.

• Saber aprovechar las posibilidades de aprendizaje de esta modalidad, por ejemplo: repetir, pausar, adelantar o retroceder las clases, audios o videos grabados en cualquier otro momento.

• Generar herramientas compartidas para usarlas en momentos de frustración encontrando recursos para la autorregulación del sistema nervioso. Por nombrar algunas: Observar y generar sensaciones físicas con auto masaje, para generar un estado de calma respirar focalizando en una exhalación total, orientarse lentamente con la mirada alrededor saliendo de la mirada fija en la pantalla, descansar la mirada cerrando los ojos y sintiendo el cuerpo, tener a mano objetos que nos representen un estado agradable, ser conscientes que autorregularse no significa sólo calmarse, sino también lidiar con lo que está aconteciendo y reaccionar con el espectro disponible de emociones de forma resiliente.

• Investigar sobre el llamado «efecto Pigmalion» para aplicarlo tanto consigo mismo como con los demás.

• Vincular, aplicar y cuestionar los contenidos teóricos con la realidad personal, familiar, grupal y local.

«Si nosotros aprendimos a descender de los árboles, a andar erectos y a usar la visión de largo alcance como ventaja en nuestra lucha por la supervivencia, posiblemente esta adaptación tecnológica que estamos viviendo para mantener nuestros vínculos estará registrada en los estudios de evolución de nuestra especie en el futuro». Ligia Correia

SH: Según Peter Levine (PhD en Física Médica y Psicología. Creador del método SE™–Somatic Experiencing®.) las personas aprendemos integrando y organizando varios niveles de la experiencia humana que se relacionan entre sí todo el tiempo: Sensaciones, Imágenes (memorias), Comportamientos, Afectos y Significados, conocidos por sus siglas:

SICAS. Tanto la disposición natural como la incapacidad de aprender dependen de cómo se organiza o desorganiza la relación entre estos niveles. En este sentido tanto los ambientes presenciales como virtuales tienen gran potencial de generar aprendizajes significativos.

La presencia y el contacto humano son irremplazables, pero sucede que la virtualidad se superpone a la realidad como un entorno más. Por eso creo que las clases y las interacciones educativas «online» pueden generar un tipo de contacto y cercanía que dé contención y acompañamiento, siempre y cuando sean utilizadas estrategias que generen un ambiente seguro, de confianza y de placer de aprender.

Aún una clase presencial puede ser carente de emoción y contacto, y las hay muchas. Considero que lo presencial no necesariamente ha garantizado un entorno pedagógico seguro para el aprendizaje. En algunos casos el poco interés en pedagogía y el uso de didácticas que generan desconfianza e inseguridad han causado serios desequilibrios en la capacidad de autorregulación para el aprendizaje. Esto no depende tanto de si es virtual o presencial sino de un abordaje sensible y el uso de herramientas que crean sentido en los varios niveles de la experiencia (SICAS).

GN: La pregunta lo dice todo: los medios virtuales son herramientas frívolas, carentes de la emocionalidad del contacto y compartir humanos. Deben haber numerosos ejemplos de buenas prácticas en educación en artes virtual, pero me parece que hay que entenderlos como contingencias. No nos equivoquemos: la pantalla no es la realidad, tenemos que volver a encontrarnos por fuera de la virtualidad.

C. ¿Para qué educar en artes en un país/sociedad en plena crisis?
VG: No hay supervivencia sin creatividad. Además, el propio concepto de crisis implica una necesidad de cambio. Y para imaginar y ejecutar ese cambio, retomando las ideas anteriores, se necesitan crear otras miradas y perspectivas radicalmente diferentes.

SH: Desde que tengo memoria he escuchado que el Ecuador está en crisis. Observo que es la consecuencia de un desequilibrio social globalizado que oscila entre una creciente necesidad de seguridad, comodidad y sentido de pertenencia y una desconexión de otras comunidades, otras especies y la naturaleza.

Los espacios para promover el talento artístico, la reflexión crítica y académica sobre arte/cultura y la circulación de bienes culturales/artísticos son fundamentales para generar difusión de saberes, cohesión social, promoción de valores comunitarios, respeto a la diversidad, apropiación de la identidad, conexión con la naturaleza y reflexión colectiva.

Es interesante centrar la discusión sobre la importancia de la educación en artes principalmente por el aporte cualitativo que se evidencia en las relaciones sociales, las tradiciones, las costumbres, las ritualidades, expresiones creativas y producción de conocimiento que son recursos que representan las bases y los sentidos profundos de la sociedad en su conjunto. La educación en artes es una inversión a corto y largo plazo por el rol preponderante de la cultura y las artes en las redes económicas nacionales, siendo este un sector de desarrollo.

Estamos frente a una gran oportunidad para observar, cuestionar y mejorar algunos aspectos del modo en el que se aborda la educación en general y la educación en artes en particular. Se han hecho grandes esfuerzos por parte de los docentes de todos los niveles educativos para adaptar los contenidos a ambientes virtuales de manera urgente para que los sistemas sigan funcionando. En algunos casos por conservar el trabajo, para responder a las disposiciones de las autoridades educativas, para que los y las estudiantes no se desigualen, para que los padres y madres sigan confiando, para mantener el orden establecido, etc.

Es urgente hacer una revisión profunda de los contenidos y cómo se están transmitiendo ya que la crisis está en los valores y hábitos que tenemos como sociedad y como individuos.

Necesitamos observar si estamos educando para mantener y perpetuar una sociedad de consumo desconectada de la historia, de la diferencia de clases y del ecosistema. Considero que a través de la educación en artes podemos fortalecer prácticas y valores que expandan la sensibilidad humana para transformar las crisis en oportunidades desde una mirada crítica.

GN: Para combatir los lugares comunes, para ver más allá de lo evidente, para contradecir las “beaterías reinantes”, como diría Susan Sontag.

La crisis, lo sabemos, es tanto un descalabro como una oportunidad para el cambio. Si no queremos que la tan proclamada “nueva normalidad” sea, en efecto, nuestra nueva normalidad, tenemos el deber de imaginar en conjunto nuevas maneras de estar en el mundo. Hablar de educación en artes es hablar de las capacidades críticas y creativas que tiene una sociedad, de la capacidad para diseñar la realidad y el mundo en el que queremos existir. Educarnos en el arte es educarnos en la ilusión de un mejor mañana.

D. Artistas o docentes en artes: ¿qué oportunidades laborales encuentran en el mundo que estamos empezando a entender?

VG: El mundo laboral es cada vez más complejo e incierto. En los últimos años hemos podido ver cómo se generan nuevas profesiones y sectores laborales, de los cuales no sabíamos si quiera que íbamos a necesitar. Se acabaron los días en los que las únicas profesiones que estudias en el colegio son las de médico, bombero, maestro o policía. Los niños y niñas de hoy en día, se plantean cosas como ser youtubers, y probablemente, aun queden un sinfín de trabajos que aún ni se han inventado o imaginado. Tampoco existe ya esa idea de una profesión que vas a ejercer de manera lineal durante toda tu vida laboral.

Nadie se imagina ya 40 años en un mismo puesto de trabajo. Todo ese imaginario del mundo laboral es totalmente obsoleto. En ese sentido, los artistas y docentes en artes tienen todo un panorama increíble para reinventarse. Los equipos transdisciplinares en el mundo laboral cada vez son más comunes y necesarios. Creo que debemos aprender a vivir en esa incertidumbre y desconocimiento que ofrece hoy día el mundo laboral y llevarlo a nuestro beneficio. No cerrarnos a que si estamos interesados en la educación en artes nuestra única salida laboral es un aula, un taller, una sala de exposiciones o un teatro…

Creo que podemos terminar trabajando en lugares muy diversos donde se necesiten más nuestras aptitudes y cualidades, que nuestro título o una etiqueta que marque una profesión con una definición caduca del siglo XIX.

SH: Los conocidos esquemas tradicionales como familia, estado, seguridad laboral, profesión, comunidad, entre otros, están cambiando aceleradamente siendo reconfigurados hacia múltiples y diversas posibilidades.

Para ser artista no se necesita un título universitario. Para ser docente en artes en el Ecuador existe el requisito legal de tener una mínima formación técnica, de grado o posgrado. Muy pocos artistas sin título de tercer nivel tienen opción de trabajar como docentes.

Aún con escuelas y facultades de artes en varias universidades del país, en el sector artístico existen condiciones laborales precarias debido a la gran dependencia de fondos públicos, informalidad con ausencia de contratos de trabajo, inestabilidad de ingresos, bajos salarios especialmente en el ámbito de la docencia lo cual provoca pluriempleo.
Las oportunidades laborales en artes son y serán florecientes gracias a la capacidad de innovación de los artistas y docentes que también son gestores, productores e investigadores interdisciplinarios de su trabajo. El terreno es fértil en los trabajos colaborativos, en el encuentro con tecnología, ciencia, comunidades, instituciones, salud, naturaleza, entre otros; como una forma de generar recursos desde propuestas vinculantes y creativas.

Es fundamental el elemento de la distribución de bienes y valores públicos para la cultura, las artes y la educación con políticas y leyes que tienen que ser generadas con participación de los propios artistas creadores y docentes. Esto se ha ido realizando poco apoco y se ha avanzado bastante en los últimos años a pesar de algunos retrocesos, la falta de voluntad política de todos los campos, la cuarentena y los recortes presupuestarios del gobierno. Las universidades tienen un rol central en este aspecto, las generaciones de nuevos artistas y docentes deben estar preparados para generar vínculos, diálogos y consensos en un mundo post pandemia.

Por ahora, todavía en aislamiento social, la recuperación económica de artistas y docentes sin empleo fijo, depende de su habilidad de asociación y reinvención, su apropiación de medios virtuales, su capacidad de resiliencia y por último de la creación de fuentes alternativas de trabajo.

GN: La pandemia y el confinamiento han puesto en evidencia algunas cuestiones que no sobra repetir: 1. No se puede vivir sin el arte. Poesía como el pan de cada día 2. Se necesita del talento de los artistas en todos los sectores de la sociedad. Desde el diseño de un logo, hasta la conceptualización de un proyecto necesitan de miradas disruptoras y saberes artísticos. En Suiza, las grandes corporaciones invitan a filósofos y a artistas a sus reuniones directivas, para escuchar perspectivas novedosas sobre los problemas a los que se enfrentan.

En el Ecuador todavía estamos lejos de aquello porque en el discurso colectivo el artista produce una obra que sirve para decorar y venderse en el mercado del arte y hasta ahí llegamos. Es una deconstrucción bastante profunda la que queda por hacer.

E. ¿Cómo entender el concepto de “producción” desde el campo del arte, en el contexto neoliberal que viven muchas de las naciones del continente?

VG: Una vez más, creo que el cuestionamiento hacia esta idea de la producción neoliberal es el cambio de perspectiva. Entendemos “producción” desde una definición muy cerrada, al igual que antes aludía al término de qué entendemos por tener una profesión para triunfar en el mundo laboral. La cultura, el arte y la educación deben ir de la mano en este sentido. Es necesario para el siglo XXI cambiar paradigmas de lo que implica, en términos de utilidad y productividad, el sector cultural y artístico. Para ello, la educación es la llave de todo.

SH: Lo que interesa al estado al entregar recursos es la democratización cultural a través de la masificación y la mercantilización de la cultura para a través de indicadores estadísticos poder medir cifras y evaluar resultados cuantitativos. La producción (y la educación) en el campo artístico en buena parte se ha convertido en una cadena burocrática para cumplir con indicadores, perdiendo muchas veces en el camino su sentido profundo.

Las formas tradicionales de medir el «desarrollo» están siendo cuestionados incluso dentro de la economía, es necesario avanzar hacia otros indicadores del bienestar, por ejemplo cuáles son los servicios y bienes públicos a los que podemos acceder, los niveles de solidaridad, la redistribución de la riqueza e indicadores que pueden evidenciar el aporte de las artes al desarrollo social.

En estos tiempos de cuarentena se ha hecho visible como el arte y la cultura apoyan al desarrollo individual y colectivo de la sociedad. Es necesario observar los procesos, dinámicas e interacciones que desde el arte generan movimiento cultural, económico y de bienestar social.

Los proyectos y acciones artísticas son una proyección del sí mismo, por eso se vuelve necesario pensar la práctica y producción artística desde su inserción en las relaciones de poder sin perder su autonomía y su autenticidad.

La cuestión es que los artistas deben formarse para generar diálogos de saberes que incluyan el diseño de políticas, investigaciones interdisciplinarias y soluciones, para que no sean los economistas y políticos los que terminen imponiendo las soluciones e incluso los criterios de evaluación para el sector de las artes sin tener idea de sus particularidades. Es fundamental eliminar los prejuicios entre las personas que trabajan en cada sector para poder comprender el campo del otro y madurar como sociedad para dejar de quejarse o exigir que sean otros los que solucionen los problemas.

Por este motivo la producción de proyectos artísticos y culturales no puede ni debe seguir perpetuando el modelo hegemónico, patriarcal, neocolonial y excluyente de la cultura de consumo del mundo neoliberal en el que vivimos. Es justamente el campo de las artes uno de los sectores de la sociedad que mas debe fortalecer modelos de producción incluyentes, accesibles, descentralizados que generen no solo sucesos sino principalmente procesos de sensibilización y apertura de la conciencia en todos los niveles posibles, desde los hábitos personales hasta la negociación y ejecución de políticas públicas culturales.

GN: El economicismo en el cual vivimos tiene gran dificultad para entender la importancia vital de las artes en una sociedad. Para el lugar común, las artes son una cuestión secundaria, dispensable, o en el mejor de los casos, son consideradas como bienes suntuarios.

Esta apreciación sobre la importancia económica y social de las artes es equivocada en al menos dos sentidos. Primero, porque los países que le han apostado a las industrias creativas han encontrado beneficios económicos incalculables. Sin ir muy lejos, pensemos en la industria musical en Colombia o en Brasil, o en el cine argentino.

En segundo lugar, y esto es lo más profundo del asunto, porque el arte produce ciertos valores que escapan al entendimiento simplista de ciertos economistas. Estos valores, tienen que ver con las capacidades críticas y creativas de una sociedad, con la capacidad de dudar, de especular, de imaginar. Sin ellas, la transformación del mundo seguirá el guion frenético en el que estamos embarcados. Importa, en ese sentido, que el Ecuador y Latinoamérica, como proyectos políticos colectivos y populares, generen las capacidades de proponer otros futuros, más soberanos, más feministas, más ecologistas, donde podamos ser más felices. Avanzar hacia el Sumak Kawsay significa que nuestra cultura evolucione por senderos que el arte y la educación en artes pueden ayudarnos a visualizar.