“Dame” Olivia deja la escena

// Rincón de Cultura Jorge Davila Vázquez

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OPINIÓN|

Sí, ella era una DAME, una Dama del Imperio Británico, nombrada, en 2017, casi a sus 101 años. Recibió múltiples distinciones en la vida, numerosos premios -entre ellos dos Oscar y un Globo de Oro- y nominaciones, honores y homenajes en distintos países, como en Francia, en donde, en 2011, el público selecto asistente a la entrega de la presea máxima del cine francés, el César, al ser presentada en el escenario, la aplaudió, largamente, de pie.

Olivia de Havilland merecía ese y todos los tributos, porque tuvo una larga carrera cinematográfica de calidad, por más de medio siglo.

Su primera candidatura al Oscar fue por el rol de Melanie Hamilton, la rival de Scarlet O’Hara, protagonista de LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ. Su caracterización de la joven dama sureña, atrapada en el horror de la Guerra Civil Norteamericana fue tan bella y convincente, que despertó la envidia de algunas actrices, pero la catapultó en el ámbito del cine dorado de Hollywood. Una de las que se sintió mal, parece, fue su hermana Joan Fontaine, la hermosa protagonista de REBECA y SOSPECHA, de Hitchcock. Las relaciones entre las dos grandes artistas fue mala, durante toda su vida, y, en ciertos momentos llegaba al ámbito público, como cuando Havilland recibió su primer gran premio de cine y Joan se levantó a felicitarla, mientras la otra pasaba de largo, con indiferencia notada por cientos de asistentes a la ceremonia.

Fontaine tenía un aire bello y, en ocasiones, agresivo; Olivia siempre un rostro amable, una delicada sonrisa, y una apariencia bonachona, aunque parece no era tanto. Convertida, en los 40, en la heroína dulce de muchas películas muy populares, como ROBIN HOOD o CAPITAN BLOOD, y habiendo sido pareja en la pantalla por 7 ocasiones de Errol Flynn, galán y conquistador de entones, parece que lo dejó plantado, como a muchos otros.

Más allá de estas humanas debilidades, luego de su muerte reciente, a los 104 años, Olivia de Havilland no solo fue reconocida última gran estrella sobreviviente de la mejor época del cine americano, sino como una soberbia actriz, cual lo demostró en muchos filmes, especialmente en uno, considerado joya del séptimo arte: LA HEREDERA de William Wyler. ¡La paz sea con Dame Olivia por la eternidad! (O)