Joyeros, amenazados por el precio del oro

Algunos artesanos optan por la plata, otros cambian de negocio y existen quienes siguen en la lucha por reactivarse

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José Cordero, artesano de la joyería, en su local cuenta que han bajado sus ventas un 95%. XCA

Aumento constante del precio del oro, baja la demanda


De 1.300 a 1.960 dólares actualmente subió la onza de oro, considerado el valor más alto en estos últimos ocho años.

Hoy, en los sitios donde se provee de este material a los artesanos joyeros, en Cuenca, el oro para trabajar de 18 kilates se vende a 41 dólares el gramo y el oro de 24 kilates, que es mucho más puro, a 58 dólares aproximadamente, según cada proveedor.

Estos precios ponen en una situación perturbadora a quienes se dedican a hacer joyas de oro, pues es alto el capital que requieren para comprar el metal y, además, aunque lo adquieran, la demanda de la población cayó casi en su totalidad, advierte Genaro Astudillo, presidente de la Asociación de Joyeros del Azuay, gremio con 75 años de fundación.


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Señala que este problema no es únicamente de ahora por la pandemia, sino desde antes por el elevado costo del oro y el temor de la población a la delincuencia.

Entre un par de anillos de matrimonio, trabajado manualmente por un artesano, que oscila entre 350 y 500 dólares, y los anillos de “fantasía”, que con tratamientos químicos obtienen un color amarillo, son fabricados en serie por una industria asiática y se venden en Ecuador a cinco dólares, la gente prefiere comprar el más barato.

Trabajo manual de los artesanos, cada pieza, cada detalle…XCA

El expresidente del gremio de joyeros, Fausto Barrera (periodos 1992-2005), advierte que incluso hasta Chordeleg han llegado algunos proveedores de “fantasía” de Tailandia que les dejan en consignación cientos de piezas, cada una a 1,50 dólares, y les dicen que vayan pagando como puedan.

Mientras tanto el oro que sube nunca baja de precio, por eso Barrera se atreve a decir “está agonizando el arte de la orfebrería en oro”.

Ahora, varios artesanos se han visto obligados a cerrar sus locales porque no pueden pagar los arriendos y trasladaron el taller a sus casas o, en ciertos casos, están buscando otra actividad.

Pero este oficio está en jaque, hasta 2005 existían 120 socios activos del gremio y antes de la pandemia quedaron 45; hoy solo 40 activos y 60 jubilados.

Lo más preocupante de todo, dice Genaro Astudillo, es que las edades promedio de los agremiados va de 45 a 50 años “no se ve que los jóvenes estén interesados en la práctica de la orfebrería”.  Por si esto fuera poco, revela que algunos colegas se contagiaron con el Covid-19.

Fausto Ordóñez, director ejecutivo del Centro Interamericano de Artes Populares (CIDAP), informa que realizaron un protocolo que lo pondrán en consideración del COE para que les permitan activar el Centro a fin de realizar ferias “artesanías al aire libre” y exhibir el trabajo de artesanos joyeros.

Ordóñez, quien además es joyero, dice que varios orfebres ahora se inclinan por trabajos en plata, pero este material también ha subido de precio: de once ó trece dólares una onza, hoy cuesta 29 dólares; en todo caso hay una diferencia de costos abismal entre ambos.

Pero lo más importante, dice, es fortalecer el control del contrabando para proteger la producción ecuatoriana.  (I)

Dentro de la cadena de la joyería hay varios actores, entre ellos, los vendedores del metal

En 2018 una onza de oro costaba 1.230 dólares, en 2020 subió a 1.960 dólares, una elevación del 58%, lo que afecta las ventas, comenta Roque Illescas, comerciante de oro, proveedor de algunos joyeros.

Él, al igual que otros comerciantes, se abastece del producto que sale de las minas, especialmente de Ponce Enríquez y Zaruma “aunque la gran parte de la gran minería ya no se queda aquí, se va al extranjero”.

Por lo general, estos comerciantes –a su vez- se abastecen de la minería artesanal que se lava en los ríos, también del comercio informal que llega a la ciudad a venderles en pocas cantidades.  Y de la chatarra, son personas que por algún apuro económico hacen fundir una joya.

Lo que sale de las minas es en pequeñas láminas que luego de un proceso de convierte en finas barras, no lingotes porque esos son para comercios grandes y ninguno de los artesanos tiene la capacidad de comprarlos.

Ahorita las ventas han bajado un 70%, cuenta Illescas, antes tranquilamente él vendía en promedio un kilo a la semana, ahora no, tal vez logra comercializar cinco o máximo 20 gramos.

Trabajos solo en plata realizan algunos maestros joyeros, debido a su economía

En el taller de José Cordero, artesano desde hace 35 años, los pedidos de joyas han bajado a un 95%.  Y los pocos trabajos solicitados son en plata, nada en oro por su precio que cada vez sube más.

Él señala que el gramo de oro sale a 55 dólares, por lo tanto una cadena de oro apenas de unos dos gramos cuesta 110 dólares. Pero nadie pregunta por artículos de oro, peor por un par de anillos de matrimonio que antes de la pandemia se vendían a 320 dólares y hoy están a 500 dólares.

“Durante el confinamiento no se abrió el taller, desde que comenzamos nuevamente a trabajar está bajo el trabajo, ahora esperemos que se reactive, como no hay circulante…la gente prioriza gastos”, expresa.  (I)


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