Medicina

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EDITORIAL|

Es normal que quienes optan por una profesión de nivel superior lo hagan considerando los mejores ingresos que obtendrán con su ejercicio, pero es muy importante tomar en cuenta el compromiso social que implica servicios a la colectividad al margen del dinero que se obtenga en su ejercicio. A demás los esfuerzos personales que requiere una formación universitaria, lograrla es un privilegio si se considera que se trata de una minoría del entorno social y que ese privilegio, por lo menos parcialmente, debe devolverse a la sociedad que la ha posibilitad, de acuerdo con el tipo de profesión que se ejerza. El compromiso social tiene que jugar un importante papel en esta minoría.

La medicina es una profesión en la que esta proyección a la colectividad se pone de manifiesto con más claridad, ya que está vinculada a la salud y la vida de los demás cuya atención está más allá de horarios, calendarios y honorarios. Si recordamos a Hipócrates y el juramento que hacen quienes se gradúan de médicos, el sacrificio es esencial, ya que no cabe la indiferencia ante los casos, peor aún la burocratización en los servicios. Países capitalistas como Inglaterra y otros, han socializado la medicina para que todos tengan acceso, sin tener que consultar previamente a su bolsillo. Sin llegar a esta meta ideal todos los Estados cuentan con instituciones públicas gratuitas para los más necesitados o sistemas de seguros basados en la solidaridad y no el mero negocio.

En situaciones, como la pandemia que vivimos, el sacrificio de los médicos se manifiesta con más fuerza, ya que la infraestructura de salud es insuficiente por el incremento de enfermos, lo que se ha manifestado en países desarrollados y, por supuesto, en los menos ricos como el nuestro. Esta entrega de los médicos y personal auxiliar que limita sustancialmente los espacios de descanso merece el reconocimiento ciudadano. Las infraestructuras de salud están para condiciones normales, pero es una lección para que mejore su política ya que la salud es un derecho esencial de todos.