A horas de conocerse si se cierra la renegociación: ¿es buen negocio la reestructuración de la deuda? | ANÁLISIS

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Antonio Valdez / El Mercurio Web 

Mañana viernes 31 de julio se cierra el plazo que tienen los tenedores de bonos del Ecuador de decidir si tomar o no la oferta del Gobierno. Hasta el momento se cuenta con el respaldo del 53 % de los acreedores, pero no es suficiente. Y a horas de llegar al término de la oferta, un grupo minoritario de bonistas, los fondos de inversión Contrarian Capital Management y GMO presentaron una demanda en relación con las solicitudes de consentimiento en el marco de la negociación de la deuda.

La deuda que se renegocia es deuda externa comercial de la cual el 67 % a reestructurar (USD 17.375 millones) fue emitida por la administración Moreno, alrededor de USD 11.625 millones. El ministro Richard Martínez contrató a una empresa extranjera para llevar adelante un proceso de negociación y conseguirle algo de alivio al país para los próximo 5 años y llevar las cuotas de pago hasta el 2040. En su propuesta Ecuador aspira a reducir el capital de 1.540 millones de su deuda, una disminución de la tasa de interés promedio del 9,2 % al 5,3 % y una duplicación del plazo de 6,1 años en promedio a los 12,7 años.

Por otro lado, Argentina lleva casi al mismo tiempo su propio proceso de renegociación en términos y condiciones que varían con respeto al Ecuador, así como también la estrategia. Sin embargo, Argentina se negó a pagar deuda en medio de la pandemia. Ecuador hizo lo contrario. La postura del ministro de economía argentino, Martín Guzmán, ha sido la de defender la posición de su país acompañada de frases como “A los bonistas no se les pide que pierdan, se les pide que ganen menos”.



Argentina siempre mantuvo en el ambiente la posibilidad de caer en default si los bonistas no hacen sacrificios. En el Ecuador la postura del ministro Martínez ha sido la de ni pensar en esa posibilidad y buscar a toda costa satisfacer el apetito de los acreedores.

En el caso argentino el asunto es con Black Rock, quienes lideran al grupo de tenedores que más presiona al gobierno argentino y que “piden una y otra vez nuevas condiciones para cerrar el acuerdo, mostrándose dispuestos a dejar caer las negociaciones y que explote todo”, asegura el experto economista, Julián Zícari.

Zícari en un extenso análisis asegura que todo indica que los acreederoes de la Argentina terminarán tomando la oferta del Gobierno por varias razones, entre ellas, evitar un efecto dominó a nivel mundial, y el hecho de que Black Rock tiene muchas acciones en empresas argentinas y varias de sus acreencias “fueron bonos emitidos durante el gobierno de Mauricio Macri hace apenas poco tiempo”. “De ser declarados esos títulos como incobrables sería difícil explicarle a sus accionistas que las inversiones realizadas en tan breve tiempo se desvalorizaron tanto e incluso no se pagaron”, sostiene el referido documento.

El panorama ecuatoriano

Un grupo de economistas asesores del Gobierno insiste en que esta reestructuración es indispensable y no se detienen en las cláusulas o letras pequeñas. Fausto Ortiz dice “Ecuador ha llevado adelante un proceso de reestructuración de su deuda con bonos externos de forma responsable y está listo para recibir resultado de su votación el día de mañana. Esperemos que no prosperen intereses individuales de «tenedores» para bloquear el alivio que necesita el país”.

Por su parte, Manuel González, luego de la demanda de Contrarian y GMO, tuiteó: Organismos multilaterales y tanques del pensamiento “llaman a acreedores privados de países en vías de desarrollo a ser flexibles con los repagos de deuda soberana. Que un grupo de tenedores plantee una demanda contra el proceso de renegociación propuesto por Ecuador va contra ese llamado”.



Todo indica que para un grupo de economistas la reestructuración es necesaria a toda costa. Otros no están de acuerdo y dejan la pregunta en la cancha de la opinión pública: ¿Es un buen negocio la reestructuración planteada por Martínez y su equipo? ¿O es mejor tomar alternativas como la del default tomando en cuenta que ya el acceso a mercados está negado para el Ecuador y el riesgo país continúa por encima de los 2.800 puntos?

El equipo de economistas del Observatorio de la Dolarización ha enviado una petición a la Defensoría del Pueblo para que atienda la preocupación de distintos sectores sobre las condiciones de renegociación planteada por el ministro Martínez. Primero denuncian que Ecuador ofreció el pago de intereses atrasados emitiendo nuevos bonos, lo que transformaría el interés impago en capital principal, algo que violaría el artículo 290 numeral 4 de la Constitución.

Por otro lado, aparte de ofrecer el pago de intereses sobre intereses (en caso de atrasos) por más de USD 1.000 millones, el equipo de renegociación está ofreciendo pagar los bonos al valor nominal que tenían antes de la pandemia y no al precio de mercado, el cual es tres veces menor al valor original. Esto sería satisfacer el apetito de los tenedores de bonos comprometiendo miles de millones de dólares y generaciones por venir.



Entonces, ¿es buen negocio restructurar la deuda a toda costa en estas condiciones?, ¿debe ser motivo de celebración nacional si se lleva a cabo este acuerdo? A todas luces, y entendiendo las condiciones de deterioro sin precedentes del mercado internacional, los bonistas van a tomar la oferta de Martínez. Les están pagando y en condiciones sustancialmente superiores a las que se ven sometidos los bonistas en Argentina. Para ellos es un gran negocio, pero aún así piden más, como por ejemplo que se firme un nuevo acuerdo del Ecuador con el FMI que garantice las condiciones macroeconómicas recaudatorias favorables para que se les pague su deuda sin que los afecte un posible cambio de Gobierno y medidas económicas menos antipopulares.