Librerías luchan por no declinar, crean estrategias

Descuentos, promociones, ventas a domicilio, difusión por redes sociales, nuevos portafolios, entre otros planes de negocios

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Librería Sodilibro. Luis Peralta, administrador. XCA

Librerías ya no hacen más pedidos en grandes volúmenes


Uno de los negocios amenazados por el Covid-19 es la librería.  En Cuenca existen emblemáticos establecimientos, cuyos propietarios hoy realizan una serie de cambios a fin de no cerrar sus puertas, tienen que seguir vendiendo, más que para generarse utilidad para cumplir con sus proveedores.

Uno de esos casos es la librería Austral, fundada hace 26 años, en esta semana tienen que recibir un container de China con útiles escolares y suministros de oficina y otro después de un mes.

Michael Moscoso, trabajadora de la librería Austral. XCA

No pueden detener la llegada de esta mercadería, ya la habían pedido y comprado con anticipación para este año…no imaginaban que se venía una pandemia que, entre otras consecuencias, ocasionaría clases virtuales.

“Esos útiles tienen que venir porque sí, no podemos echarnos para atrás porque los proveedores nos cortarían la nueva producción”, revela Judith Mendía, jefe del departamento de Compras de la librería.

Pero el panorama es delicado, la demanda no es como antes, las ventas han bajado a un 10%, el artículo que ya nadie compra es el cuaderno.  Y, en estos meses, al contrario, lo que más han vendido son: hojas, carpetas, bolígrafos, artículos de manualidades y legos.

Pero los cuadernos están embodegados porque tenían mercadería para el régimen costa, pues febrero, marzo, abril y mayo para esta librería eran meses “de venta y buena, pero este año realmente todo se cayó”.

Por ahora hay bastante incertidumbre, no saben qué sucederá, confiesa Mendía, mientras tanto no han reducido personal, pero ya no han contratado a trabajadores ocasionales, como solían hacer para ciertas temporadas.

Si la situación no mejora, Austral no descarta hacer un cambio total en el negocio, eliminar algunas bodegas que tienen y conformar una Sociedad entre las cuatro librerías que tienen.  “Fusionar el capital y establecer una sola distribución y dejar solo locales para ventas por unidades”.  Además, fortalecer las ventas en línea.

Difícil situación la que enfrentan los dueños de estos establecimientos consultados

Para Sodilibro, librería creada hace 29 años, esta es una de las épocas más difíciles que les ha tocado vivir, según su representante, Luis Peralta.

Lo importante, dice, es que han estado aplicando alternativas y se han podido mantener siendo más creativos para enfrentar esta situación.

Han estado atendiendo a domicilio en cuanto a libros y papelería.  Y comenzaron a robustecer su atención a través de redes y página web porque “ahora las circunstancias nos obligaron a reforzar esta actividad y hemos estado saliendo, aunque no con el mismo volumen de ventas de antes”.

En todo caso, en la línea de papelería por ahora solo se están abasteciendo para la actual temporada, sus pedidos ya no son en igual volumen que antes.

Hace 18 años existe la librería Used Books que vende libros usados en inglés, español, alemán, portugués, italiano, hebreo, chino, japonés y ruso; empezaron con 120 unidades, hoy registran 6.000 libros.

En este caso las ventas bajaron un 50%, comenta Gina Tapia, administradora. Bajo esta circunstancia se vieron obligados a aplicar una estrategia para salir adelante e invirtieron en la compra de libros nuevos “ahora estamos haciendo un esfuerzo para adquirir libros nuevos, traídos de las principales editoriales y que siempre nos han pedido”.

Gina Tapia, administradora de Used Books. XCA

Pero este no es un “salto al vacío”, Tapia indica que hicieron un estudio con universitarios y profesionales y saben qué libros exactamente necesitan, por eso traerán los que han sido pedidos.

Además, como parte de su reactivación, siguen con sus promociones.  Hoy tienen libros que cuestan siete dólares y están vendiendo tres libros en 15 dólares, por ejemplo, y eso van con cuentos de niños, enciclopedias, novelas, sicoanálisis, etcétera, abriendo un abanico de posibilidades para tener más opciones de venta.

Son pequeñas promociones para que la gente se incline a leer, sobre todo porque Tapia –dentro del referido estudio- observó que durante la pandemia varias personas comenzaron a leer más.  (I)


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