Olvidos y delirios

Eliécer Cárdenas E.

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OPINIÓN|                                         

                                           

Dentro de la embrollada teleserie que el Ecuador asiste con los casos de corrupción, una nueva tragicomedia se presentó respecto al caso de Daniel Salcedo, aquel “joven emprendedor” que se volvió millonario antes de los 30 años, con mansiones, piscinas, departamentos en Miami, novia modelo y otras maravillas que ya quisiera cualquier raterito de esquina.

Resulta que, de acuerdo al abogado defensor de Salcedo, que de hecho no es médico sino jurista, vale aclarar las cosas, su defendido -casi decimos “su paciente”-, adolece ahora de un extrañísimo mal, propio de alguna novela policial del siglo pasado o de una película de espías de mala calidad, también de una de esas telenovelas donde los protagonistas suelen perder súbitamente la memoria y no recuerdan nada.

De acuerdo a este testimonio del abogado defensor, el pobre Daniel no se acuerda de nada de lo sucedido en los últimos cuatro años, vale decir, cómo consiguió el dinero para el tren de vida digno de un alto ejecutivo de Wall Street, si no era tenedor de bonos ni experto en marketing financiero ni gerente de la Mitsubishi, ni nada de eso, sino un joven fiestero y dado a la buena vida, que, oh casualidad, tenía nexos con las bodegas de fármacos de clínicas y hospitales públicos y del IESS.

¡Ah!, y además tenía un carnet de discapacitado, porque no escuchaba bien en un 41 por ciento. Es posible que este diagnóstico lo hubieran dado sus padres, porque Danielito no escuchaba los consejos de que no se meta en malas actividades, y el “sordito” no atendió tales consejos, aunque bien dicen que “No hay peor sordo que el que no quiere oír”, pero en este caso sería “Que el que finge no oír”, discapacidad supuesta que le otorgó facilidades para importar vehículos de lujo. Ojalá nuestra Justicia sorda y muda, y que también tiene muchos carnets de discapacidad, esta vez sí oiga el clamor de los ecuatorianos para sancionar ejemplarizadoramente a los corruptos, que son legión.

Es de esperar, además, que el “diagnóstico” del abogado defensor de Salcedo, que ahora por lo visto es neurólogo, experto en amnesias, no genere la concesión graciosa de parte del Ministerio de Salud, de un nuevo carnet de discapacidad para el pobrecito, esta vez por… “Amnesia judicialmente inducida”. (O)