Momento crucial

Alberto Ordoñez Ortiz

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OPINIÓN|

La humanidad vive un momento crucial. Tiene que aprestarse a cambiar o, cambiar. Las reflexiones que surgen con motivo de la pandemia lo exigen. O se queda con los fundamentalismos impuestos por poderosas fuerzas, en el entendido de que los fundamentalismos no son solo los de carácter religioso, sino, especialmente esos «otros» que de manera furtiva y a través de la suerte de «utopía negativa” apuntan a gobernar la vida de los demás. Hay un conjunto de sistemas ideológicos -invisibles los más- creados con ese fin, sistemas que no se detienen en promover, inclusive el pensamiento que [deberíamos] asumir frente a los temas apremiantes del momento y, todo, bajo la hegemonía de un marketing elaborado por expertos – tal como ocurre con los medicamentos para combatir el covid 19- capaz de ingresar a los intersticios más profundos de la mente humana, en orden a someterla.

Ese empuje impersonal está siendo dirigido con inusual precisión por transnacionales científicas que intentarían sojuzgar a las masas, para por esa vía apropiarse y dominar sus mentes y el propio mundo. La permanente disputa por la hegemonía entre las grandes potencias, lo confirma. Las técnicas de manipulación que emplean se basan en esa execrable aberración: “el fin justifica los medios”. Las palabras claves de la nueva ética son: «automatismo, incondicionalidad, servilismo deseado”.

Frente al desalentador cuadro de truculencias, o nos quedamos con el canto de Sirena de la desindividualización o reasumimos las visiones que nos reconcilien con la vida y la humanidad perdida. Hay que volver al hombre que se miraba el corazón con sus propios ojos y evitar que los ojos robotizados sean los que lo miren. Recuperar la magia de ese segundo en que hubo un día en que pudimos vivir -y vivimos- toda la eternidad. ¡Si!, en un solo segundo. (O)