Alivio económico

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EDITORIAL|

 

La deuda tiene efectos positivos pues permite superar situaciones exigentes, sin que se cuente con el capital necesario para solucionarlas de inmediato. Pero necesariamente hay que pagarla, de allí que, si excede las capacidades económicas, se convierte en problema mayor. Los Estados casi siempre deben endeudarse para la ejecución de obras importantes de beneficio comunitario, pero si excede la real condición económica se convierte en un problema que puede desembocar en situaciones críticas, sobre todo si se dedica a obras de relumbrón o incremento de una burocracia excesiva que en lugar de solucionar problemas los complica, como ha ocurrido en nuestro país en el gobierno anterior, sin que el actual haya actuado con la debida celeridad.

La negociación con los más importantes acreedores, no la podemos calificar de solución, pero si de un alivio en cuanto la prórroga del plazo da un respiro a las exigencias del momento que llegan a niveles peligrosos a causa de la pandemia acompañada de la rebaja de la cotización internacional del petróleo. Cabe también destacar la importante rebaja en los intereses que se traduce en una reducción del monto. Hay que enfatizar que esta modificación ni de lejos excluye medidas de reestructuración como la disminución de la estructura del Estado que no ha ocurrido en la forma esperada, si bien se han dado algunos pasos.

Al actual gobierno le queda menos de un año de gestión, lo que nos lleva a pensar que este alivio en la deuda externa favorecerá de manera especial a los próximos gobiernos, sobre todo al que llega el próximo año. En ocasiones anteriores se ha generado un sobreendeudamiento para que el presidente mejore su imagen e incremente la vanidad y el siguiente pague esa deuda. El panorama de las próximas elecciones es incierto, sobre quién o cuál agrupación política llegará a Carondelet; lo que importa es la suerte del país ya que los gobernantes son de tránsito. Sin hablar de salvación, consideramos que la medida es positiva.