Días antes de irme

Eduardo González Zanetti

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Va pasando diciembre de 1992, agradecido al Banco y a las divinidades que influyeron para que todo eso ocurriera , decido cerrar la empresa y volverme a emplear, porque la angustia sufrida no la vuelvo a vivir más; no quiero volver a ser empresario y mucho menos de la construcción. Esto fue una decisión como de vida, de hecho nunca más lo he siquiera intentado. De tal manera que comienzo a buscar empleo y como el veinte de diciembre suena el teléfono de mi casa. Se trataba de un señor de apellido Flores, gerente de Recursos Humanos del banco Consolidado.

_ Tenemos su currículo por acá, necesitamos a una persona con su perfil; lo invitamos a una entrevista.

 – Como no, con mucho gusto, dígame cuando.

Ellos tenían mi currículo porque año y medio atrás ( finales de 1990) yo subía con frecuencia al Ávila y en uno de esos paseos ví al doctor Álvarez, presidente del banco Consolidado, y a Irene Sáez ( La más famosa y bella Miss Venezuela). Fui un gran admirador de Irene  y siempre quise conocerla personalmente, así que me dije: esta es mi oportunidad de conocerla de alguna manera. Estaban ellos sentados en un banquito de Sabas Nieves; me senté al lado y comenzamos a conversar. Me presenté al doctor Álvarez :

_Dr. Álvarez, mucho gusto, mi nombre es Eduardo González, soy ingeniero y por muchos años he trabajado en la banca, trabajé como gerente de inmuebles en el banco del Exterior, vicepresidente de administración en el banco Mercantil, y siempre pensé que debía haber trabajado con usted; primero porque su banco  tiene una estructura muy hermosa, entiendo que es financieramente sano y, además, porque está en La Castellana, yo vivo muy cerca y me hubiera gustado trabajar con usted.

_ Bueno, pase por mi oficina y lleve su currículo. ¡Mira Irene! Conoce al ingeniero…y tal.

Hablé con Irene un ratico y ese mismo día, al llegar a mi casa preparé el currículo y lo llevé al siguiente día a la secretaria de Álvarez. Ese fue el currículo que año y medio después encontró en alguna gaveta el gerente de recursos humanos y me llamó para una entrevista de trabajo. Asistí a la entrevista y me fue bastante bien en ella; me dijo:

_ Lo llamaremos de nuevo en estos días y si no en el comienzo del año próximo.

Efectivamente, recibo una llamada del Banco , como el 4 ó 5 de enero, yo viajaba el día 7:

_ Mire, venga a una cita con el Vicepresidente Ejecutivo del banco que lo quiere conocer….

Efectivamente, acudo a la cita y cuando me lo presentan, apenas entro a su oficina me dice:

_ ¡Hola Eduardo! ¡Cómo estás!

Resulta que en el banco Exterior había sido nombrado un señor español Vicepresidente Ejecutivo en momento en que yo me estaba yendo como empleado de ese banco. Yo hice un cierre muy bien hecho, entregué el cargo a la otra persona de muy buena manera y él se sintió muy bien conmigo .Cuando él me ve en el banco Consolidado me dice:

_ ¡Pero si eres tú! Te recuerdo cuando eras Vicepresidente de Administración del Exterior..¡

Hablamos unos cinco minutos y luego dijo:

_ Yo ni siquiera te voy a entrevistar; el cargo es tuyo; cuándo puedes comenzar.

_ Bueno, mira, yo puedo comenzar a partir del 8 de febrero.

_ ¿Por qué tanto?

_ Es que yo viajo a la India dentro de dos días por un mes.

_ ¿Y qué vas a hacer tú a la India?

_ Es un cuento muy largo, no te lo voy a contar ahora.

_ Bueno, pero vete sólo por quince días.

– Mira, no puedo Fernando ,tengo que irme por un mes, venirme antes no tiene sentido. Yo te propongo algo, si cuando regrese después de ese mes tú no has conseguido a alguien más, yo empiezo a trabajar contigo. Si consigues a otra persona yo aceptaré que perdí el chance, pero no voy a recortar mi viaje a la India.

Él me mira y me dice:

_ Bueno, ¿que día llegas?

_ Me voy el ocho de enero y regreso el 7 de febrero en la noche, día domingo. – Está bien, si el lunes ocho estás aquí el trabajo es tuyo.

_ Es un compromiso.

Me fui a la India el día ocho de enero con unos 300 dólares y el pasaje que ya estaba pagado y al regresar del viaje, que les he estado contando me incorporé al trabajo que me habían garantizado. Así que la magia, en este caso, fue casi total.

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