Peor que un terremoto

Juan F. Castanier Muñoz

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OPINIÓN|

El abogado de Correa en el caso “sobornos” y algunos de los voceros correistas, vienen repitiendo que hay sectores de la población que “tienen miedo” que Correa pueda regresar al país, postularse en las próximas elecciones y ganar las mismas. Me he puesto a pensar entonces en que habemos muchos ecuatorianos, más del 70 %, según las encuestas, que no tenemos miedo a que Correa regrese. Lo que tenemos es terror.

Tenemos terror que vuelvan los de los pativideos, los de la narcovalija, los del secuestro a Balda y a Lara, los que gritaron a voz en cuello que le iban a meter mano a la justicia, los que sostuvieron que la “jefatura de Estado” implicaba el control y la sumisión de las demás funciones, los que inventaron los apagones electorales y la condecoración a los árbitros electorales, los capos de los sobreprecios, de las coimas y de las corruptas declaraciones de emergencia, los beneficiarios de las acciones y omisiones del rebano legislativo, los propiciadores de las sentencias judiciales desde el micrófono de las sabatinas y de la oficina del inefable Alexis, los que cuadruplicaron la deuda externa del país, los que enjuiciaron a El Universo y le enviaron al juez el texto de la sentencia, los que adquirieron dos aviones de lujo, con pujos de jeque, para que anden volando con itinerarios que envidiarían hasta los carteles colombianos y mejicanos, los que le dieron permiso al “primo” Pedro para que vaya al matrimonio de la hija en Miami, los que sabían de los contratos del “gran hermano” Fabricio, los que dijeron que no conocían a Alex Bravo, los que tenían fiscal general, contralor, jueces y superintendentes, que formaban parte de la banda, los panas de Odebrecht, los autores de la obra pública más cara de América Latina, los que gracias a los altos precios del petróleo manejaron la más grande cantidad de dinero de la historia del país, los que se merendaron la plata para la reconstrucción de Manabí y, un kilométrico etcétera.

Pues si conciudadanos correistas, ustedes se han vuelto a equivocar en el tema del miedo que tenemos al retorno de su jefe. No es miedo, ¡es terror!  (O)