Sentido Común

Andrés F. Ugalde Vázquez @andresugaldev

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OPINIÓN|

 

No entiendo la necesidad de actuar de forma tan irresponsable. Ni entiendo, francamente, como un gobierno puede estar tan desconectado de la realidad. Y lo digo por las absurdas, irresponsables y prematuras medidas tomadas por el COE Nacional. Esas medidas que, de forma inexplicable, amplían el toque de queda y permiten las reuniones sociales, en medio de una larga lista de despropósitos.

Y alguien dirá que lo que sucede es que necesitamos liberar las trabas al comercio y la industria. Que necesitamos reactivar la economía. Y tendría razón. Nada se puede argumentar ante la necesidad de trabajar y ganar el sustento diario. Solamente que el problema no es ese, ni la discusión va por allí.

Y sino, que alguien me explique cómo el ilógico anuncio de correr el toque de queda hasta altas horas de la noche contribuye al comercio. Que alguien me diga como la inaudita medida de permitir las reuniones sociales reactiva la industria. Que alguien me explique cómo abrir el tráfico interprovincial (considerando que Guayaquil es nuestro principal punto de intercambio de pasajeros), va en beneficio de Cuenca; y esto dicho con absoluta solidaridad por los hermanos de Guayaquil y su tragedia.

Porque lo que sí sé y comprendo es que lo que hacen es incrementar la movilidad social y reducir el distanciamiento, justamente es estos días cuando el sistema de salud se encuentra desbordado. Cuando la cultura del “no pasa nada” ha borrado con el codo el esfuerzo de meses enteros de confinamiento y los hospitales empiezan a reproducir el colapso de los respiradores mecánicos y los médicos se enfrentan al drama indecible de elegir a quien salvar.

Y no se vaya a confundir. Las medidas del COE Nacional, pensadas, escritas y decretadas en Quito aplican a todo el país, menos a Quito, bastión y santuario de la burocracia que, según parce, es la única ciudad que merece salvarse. Y lo digo con respeto por lo muchos y valientes ciudadanos capitalinos que seguramente, y como todos los demás, estarán preguntándose en qué momento perdimos el sentido común… (O)