PUCARÁ: Testimonio arqueológico

Cantón Pucará, provincia del Azuay, guarda, abundante riqueza arqueológica.

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Pucará están importante en la historia precolombina de la Cuenca del Jubones por la cantidad de vestigios encontrados de la cultura cañari y del incario que tuvo fuerte presencia en la zona, así como la relación con las culturas de la costa: Valdivia 3.500 y 1.800 a.C., Machallilla 1.500 y 1.000 a.C., Chorrera 1300 a. C. y 300 a. C. El testimonio más destacado es el complejo arqueológico de “El Mirador” y las piezas que reposan en la municipalidad, muchas de ellas exhibidas y otras en reserva.

Pucará es un término de origen quechua que significa: Fortaleza. Lugar elevado de oración, un sitio estratégico para posición de combate. Pucará es un cantón azuayo que está ubicado en el Sur Occidente de la provincia del Azuay, sobre un ramal de la Cordillera de Mollepongo. Entre los 400 – 4.070 m s.n.m. con una extensión de 749 km cuadrados, pertenece a la cuenca hidrográfica del Río Jubones. Desde la vía Girón-Pasaje se puede llegar hasta el centro cantonal por la vía asfaltada Minas-Tablón-Pucará y por la vía Tendales – San Rafael – Pucará, las más aconsejables.

Desde muchas décadas atrás, los hallazgos de las piezas arqueológicas por los habitantes de la zona han sido fruto de la casualidad, cuando se labraban las tierras para el cultivo del maíz, papas, ocas, mellocos; al realizar las zanjas para la construcción de vivienda o la apertura de caminos y carreteras o terraplenes para obras comunitarias. También están los huaqueros del lugar y finalmente algunas prospecciones por parte de arqueólogos. Sin embargo, no todas las piezas encontradas han tenido buen final, muchas se vendieron a coleccionistas, otras desaparecido sin dejar rastro y algunas se encuentras en diferentes museos. En la actualidad una importante colección piezas es custodiada por la municipalidad de Pucará y forma parte del museo de sitio “Ángel montes”

Clasificación de las piezas

Cerámica: Cuencos sin decoración, vasijas de tamaños diversos y formas. Vasos ceremoniales y compoteras con engobe, decoración en rojo y negro. Torteros de varios tamaños, formas y decoración con técnica de incisión (consistente en trazar diseños mediante cortes líneas o rayas, en la superficie del objeto) o también la técnica excisión (consistente en excavar determinadas partes del objeto). Algunas piezas en cerámica con figuras antropomorfas o zoomorfas

Lítica: Masas circulares, estrelladas. Hachas de piedra de tamaños diferentes, incluso con ciertas variantes en la forma. Moteros de piedra o también llamados metates que servían para moler.

Metales: Tupos de plata, narigueras de cobre, hachas de cobre, pectorales de oro y cobre, mullos o chaquiras de plata y cobre unidas o engarzadas en tejidos o en forma de collares y brazaletes

Tejidos: Se han encontrado restos de tejidos de lana engarzados con mullos de plata, cobre y conchas. Concha spondylus y otras materiales, huallcas, esto es, gargantillas circulares de concha Spondylus. Piezas en jade, jadeíta, cuarzo, etc.

Los pucaras

La cabecera cantonal de pucará tiene el privilegio de haberse erigido en medio de dos pucaras de considerable altura: Shalo y Barishigua.

Shalo

Ubicado al este del centro cantonal, es un monte con una cima allanada y en la parte posterior con una piedra de gran volumen conocida como “Piedra Campaña”. Fue inspeccionado por el arqueólogo Almeida (1978) quien escribe en su informe: “constatamos la existencia de terrazas de contención y de una posible gran “collca” circular en la cima del monte.

Barishigua

Ubicado al oeste, en cuyas faldas se han encontrado gran cantidad de piezas arqueológicas y tumbas funerarias. Según Bedoya (1974) su cima es una “pirámide cuadrangular truncada” con una función militar. Tanto Bedoya como Gonzáles creen que se trataba de un centro ceremonial.

Complejo arquitectónico “El Mirador”

A una altura de 2.900 m s.n.m. a 20 kilómetros al oeste del centro cantonal de Pucará, se encuentran ubicadas las ruinas arqueológicas de “El Mirador” de Mullupongo una gran fortaleza con “objetivos de espionaje” (Almeida 1978)

Según Almeida se trata de un gran complejo “por la cimentaciones que dispone tanto en la base del cerro como en su cima”, son varios muros de piedra que forman terrazas planas. Desde la gran explanada hay un graderío con 110 escalones de piedra que van hasta la cima del cerro. Se pueden fácilmente observar piedras labradas de grandes dimensiones de estilo inca.

Dentro del área del cantón Pucará, es el único sitio que se ha estudiado sistemáticamente. En el informe de Villalba (2014) el complejo abarca una área de alrededor de siete hectáreas, compuesto por “una plaza, ushno, baño del Inca y varias terrazas” y cita las investigaciones de Odaira sobre la “importancia en el proceso integrador de la costa o para mantener una relación directa por parte de los Incas entre la costa y Tomebamba” (2002-2005). En una época donde el comercio con la concha espondylus ocupaba un gran lugar en la economía de las culturas precolombinas. Además aún se conservaba parte del acceso al lugar: “un ramal de Qhapaq Ñan o camino real inca.” (Vargas 2012)

El baño del Inca

Dentro de las ruinas de “El Mirador” es de gran interés el conocido baño del inca, pese haber sufrido un cierto deterioro por las visitas, muchas de ellas no guiadas, y la falta de un vallado para evitar el contacto directo de su estructura con las personas que llegan hasta allí, aún se encuentra en buen estado de conservación.

Su construcción al más puro estilo cuzqueño es único en la cuenca del Jubones y la región del sur de Ecuador. Son piedras tallares cuadras o rectangulares que forma parte de esta construcción “en G” (Vargas 2019). El agua cristalina esta captada de una vertiente contigua y que ingresa al interior del baño a través de una piedra tallada a manera de canaleta. El caudal de agua es escaso, sin embargo, en visitas realizadas hace más de 40 años, los pobladores dan fe que era más abundante.

Museo Ángel Montes

La historia del museo – ya lejana en el tiempo – inicios de los años 70, surge de una gran caminata por los chaquiñanes desde la antigua parroquia de Pucará, encabezada por el recién ordenado padre Hernán Rodas, con un grupo de jóvenes, armados de pertrechos y carpas van por las Ruinas de “El Mirador” , San Gerardo hasta Shumiral . En esta excursión germina la idea de un museo de sitio donde reposarán los restos y piezas arqueológicas.

En 1978 el antropólogo y párroco Ángel Montes del Castillo, El Comité del Pueblo y moradores de la parroquia forman el Comité pro-museo para poner el marcha el “Proyecto Museo arqueológico -etnográfico Pucará”, mismo que llegan a un buen puerto al establecer un convenio con el Banco Central del Ecuador, para asesorar, capacitar y formar a los huaqueros de ese entonces.

El museo abre sus puertas en la Casa del Pueblo y son don Segundo Anguisaca y José Redrovan de manera altruista, los encargados de la administración y custodia del museo.

Con el paso del tiempo el museo queda en segundo plano, hay poco interés de las autoridades; sin embargo, en la época del Padre Juan Raya Marín (finales de los años 90) toma auge con la adquisición de nuevas piezas, la adecuación de la sala museística, incluso se rotula la fachada con “Museo Ángel Montes”. En el año 2013-2014 el museo toma otro rumbo, Klever Pañi, párroco, pide a las autoridades municipales que desocuparan la sala de la parroquia donde se exhibía las piezas arqueológicas, Rogelio Reyes alcalde en funciones, a través del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, asume la responsabilidad museística como municipio, además, por esa misma época se hace un inventario, se restaura piezas y se realiza una prospección de los diferentes sitios de interés arqueológico.

En la actualidad, con Luis Yanes como alcalde, se exhiben en vitrinas parte de la colección arqueológica de propiedad del museo.

Colección Ángel Montes

Se inventariaron 202 bienes arqueológicos de la colección Ángel Montes, clasificados en 81 de cerámica, 107 de lítica, 8 de metal y 6 de concha. Una muestra de vasijas de cerámica fueron sometida a un proceso de restauraron” Villalba (2014)

A esta colección hay que sumar una flecha de chonta en muy buena conservación, una vasija y huesos humanos encontrada por el maquinista del consejo provincial Efrén Chávez, en el año 2013, cuando se ampliaba el talud de la calle calderón, a la altura de la vertiente del Poguillo, en el centro cantonal.

La actual reserva de piezas que se encuentran en la municipalidad son las que quedan del museo “Ángel Montes”, muchas se han destruido y otras han desparecido. “Las mejores se han llevado” afirma el huaquero don Segundo Anguisaca

Pucará en la historia precolombina

Sin lugar a dudas, Pucará ocupa un gran sitial en la historia precolombina de la región, los asentamientos cañaris e incas habitaron estas tierras, dejando grandes huellas, así se explica porque desde muchos años atrás de manera casual o huaqueando, se han encontrado tumbas aborígenes, hachas de piedra, vasijas, mullos, conchas epondylus, hachas de metal, morteros, cerámicas muy decoradas “que se conocen como el inca imperial, que son los procesos de panaca élite del incanato” Vargas 2019. (F).

Texto y fotografías

Humberto Berrezueta Durán