Los apuntes históricos de Gualaceo en un libro de Hugo Lucero

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Gualaceo en los años 30-40. Se puede observar el parque central con su cerramiento, la antigua Iglesia Matriz, casas y vehículo de esa época. Cortesía

Uno siempre vuelve a Gualaceo”, dice Hugo Lucero, quien sentía que debía hacer algo por el cantón que lo vio nacer.

Además de su relación con la medicina, Hugo ha estado vinculado con la investigación, con los libros y con la escritura. Entonces pensó en un libro que recogiera la historia de quienes hicieron Gualaceo y de los acontecimientos que lo convirtieron en lo que es hoy.

Con la ayuda de algunos de sus conocidos, principalmente el de Juan Cordero Íniguez, cronista vitalicio de Cuenca, Hugo llevó a cabo una revisión minuciosa, como si de un paciente se tratara, de documentos y papeles. Habló con docenas de gentes que conocían los hechos suscitados a lo largo de los años. Y después, cada día, se sentó a escribir lo que sería “Gualaceo, apuntes históricos”.

Una de las cosas más difíciles fue empezar. Podía tener hojas sueltas, pero necesitaba una estructura para darle forma al libro”, dice Hugo.

Con la guía necesaria estableció cuatro capítulos para cumplir con su objetivo: generalidades, datos y notas históricas, el Gualaceo del ayer y hoy, y las instituciones y personajes del cantón oriental.

Con ello inició una labor titánica que se extendería por dos años, pero aquello valdría la pena porque su contenido es un material que podría considerarse invaluable y necesario en estos tiempos en que la memoria es frágil.

La historia

La fundación de las parroquias, los símbolos, las sesiones del Municipio, los conflictos por los terrenos, los trazados de las vías, el periodismo, las costumbres y tradiciones, en fin: cerca de trescientas hojas reúnen la historia de Gualaceo.

No obstante, sobre todos esos temas, quizá lo que prima son los acontecimientos que desconocemos. Y Gualaceo, de acuerdo al libro de Hugo Lucero, ha vivido ciertos sucesos que son considerados como desgracias.

Por ejemplo: la caída de su puente colgante, la explosión de una bomba de gasolina, la caída de la plaza de toros, y tal vez, el que más marcó al cantón, el desastre de La Josefina.

Gualaceo ha pasado por varias cosas, pero aun así, se ha superado. Con el desastre de la Josefina nos dimos cuenta de qué estábamos hechos y de cómo se peleó para ayudar a nuestro cantón”, dice Hugo.

Las fotografías

Como agregado, y lo que hace especial al libro, están las fotos debidamente seleccionadas para acompañar al relato del autor. Aquellas imágenes en blanco y negro permiten la transportación al pasado, cuando Gualaceo era un pequeño pueblo y un camino entre la capital del Azuay y el Oriente ecuatoriano.

Mientras que hoy, en un mundo de millones de fotografías a color, vemos a un Gualaceo transformado en un jardín en donde se intenta mantener el carácter de una comunidad. Y quizá, por esa razón, es que las personas que nacieron allí, como dice Hugo Lucero, buscan regresar a su tierra. (I)