Edgar Germán Domínguez: “Me duele hasta el día de hoy” no jugar la final de 1992

El volante cuencano vive en Nueva York. Se dedica a la joyería y a jugar con Liga de Cuenca el Máster de Fútbol +50 años

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El volante Edgar Germán Domínguez fue el futbolista cuencano que más regularidad logró en clubes de Serie A del Ecuador, disputando certámenes continentales y formando parte de las selecciones nacionales Juvenil y Mayor. Hoy, a sus 58 años, radica en Nueva York, Estados Unidos.

“La Hormiguita” -como le apodaban- guarda un profundo agradecimiento al profesor Luis Grimaldi. Fue quien le dirigió en la Selección Nacional Juvenil y luego le abrió las puertas al futbol profesional de la Serie A.

Cuando defendía en la Serie B a Liga de Cuenca de Rubén Vélez, Grimaldi le llevó al 9 de Octubre que en condición de vicecampeón disputó la Copa Libertadores de 1984 y 1985. De allí pasó al Filanbanco, El Nacional, Espoli y terminó en Deportivo Cuenca. Con todos jugó certámenes internacionales.

Deportivo Cuenca: De su paso por el Expreso Austral recuerda el año 1997. “Se formó un excelente equipo con el profesor Jorge Ginarte (+) …estuvimos entre el primero y segundo lugar hasta el mes de junio, luego se vino la debacle merced a que no empezaron a cumplir con los contratos, empezaron a adeudar premios, primas y sueldos, los extranjeros se empezaron a ir, después se fue el técnico y en definitiva ese año fue muy perjudicial”.

Equipo 1997. De pie: Marco Zúñiga, Edgar Domínguez, Robin Pico, Leandro Cabrera, Paúl Rodas, Gabriel Nasta, Listron Valencia. Abajo: Daniel Gutiérrez, Alejandro Kenig, Raúl Murillo, Daniel Peña y Pablo Marín.

Su característica: “Yo siempre fui un jugador que no daba pelota por perdida, me gustaba luchar hasta el último, me gustaba imponer la fuerza, la técnica en el momento de tratar de recuperar la pelota y de tratar de habilitar al mejor jugador”.

Apodo La Hormiguita: “Me pusieron en Guayaquil. Cuando llegué al 9 de Octubre, me decían que desde la parte alta de los graderíos me veían chiquito y que corría por todo lado… Mi estatura era de 1,74 metros”.

Capitán de Selección: En la Selección de Mayores “fui capitán en algunos pasajes” como en los Juegos Sudamericanos de Chile 1986. Se proyectaba bien para la Copa América de Argentina 1987, pero ocho días antes de su inicio, en un amistoso contra Uruguay, en Montevideo, sufrió la distensión del ligamento lateral interno de la rodilla derecha que terminó marginándole de las canchas cerca de cinco meses.

 Su retiro del fútbol: “Uno se va dando cuenta que, ya con 38 años, pierde velocidad, va ganando peso muscular y eso le hace sentirse un poco lento… los años no pasan en vano, quizás usted corre menos y se ubica mejor, pero cuando hay gente joven que tiene velocidad, que tiene dribbling, le hace ver a uno más pesado todavía y antes que me suceda eso me retiré, además tenía que venir a los Estados Unidos”.

Momento agridulce: En 1992, El Nacional derrotó en Quito por 3-1 a Emelec y clasificó para jugar las finales frente a Barcelona SC. Domínguez no pudo participar de esos encuentros por una fuerte lesión. “Un jugador Campos que vino para Emelec, en una pelota que le metieron en profundidad, yo iba al cierre, pero como la pelota salió, ya no fui y bajé los brazos, pero el tipo vino de atrás y me pegó un codazo en el pómulo y me hundió. Tuve que salir para irme al quirófano”.

En el Monumental, El Nacional sacó un empate (1-1) con gol de Dixon Quiñónez. En Quito, los criollos vencieron 2-1 con doblete de Luis Chérrez y se proclamaron campeones. “Yo estaba en la tribuna, pero no era lo mismo. Me duele hasta el día de hoy no haber podido participar de esa final luego de haber jugado durante todo el año”.

El primer sueldo: Su primer sueldo en el fútbol lo recibió en Liga de Cuenca. “Nos pagaban 100 o 200 sucres por partido, tenía 16-17 años, estaba en sexto curso del Benigno Malo, entonces era muy buen dinero. Con 200 sucres en el bolsillo tenía para comprar esos aplanchados, unos perros calientes, los secos que vendían en el Benigno que valía creo seis, siete sucres… Después, en la selección juvenil uno tenía su responsabilidad con los hermanos y con los padres”.

Vida en Nueva York: “Uno viene acá a comenzar de cero, yo lo único que sabía era jugar al fútbol”. La fortuna otra vez se atravesó en su camino. Unos compañeros, que le habían visto jugar en el colegio, trabajaban en joyería y le enseñaron el oficio. Mauro Carpio le acercó a una compañía donde labora hasta estos días.

“Es fácil contar, pero otra cosa es irlo viviendo. Uno tiene que venir a quemarse los dedos, lo que antes se hacía ampollas en los pies ahora era a vendarse los dedos, a quemarse con las pastas que salen de la joyería y todo ese tipo de cosas, pero así mismo uno se va forjando. Traté de no abandonar sino de aprovechar al máximo lo que me enseñaron para poder sobrevivir acá”.

Familia y Fútbol: Domínguez está casado con María Luisa Quinde. Tiene tres hijos: Edgar, Patricio, María Gabriela; y dos nietos: Matías y Mathiu. Trabaja de lunes a viernes de 07:00 a 16:00. Espera jubilarse para decidir con su familia si regresa o no al Ecuador.

Aún da pincelazos con el balón en el parque Flushing Meadows Corona Park donde cada año se organiza un Campeonato + 50 años. Participan exjugadores profesionales de diferentes países. Domínguez juega con Liga de Cuenca que en los dos últimos años perdió la final en penales. (BST)-(D)