El “regionalismo” es clave para que los países andinos superen crisis del COVID-19

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(PERÚ), 01/02/2019.- El secretario general de la Comunidad Andina (CAN), el colombiano Jorge Pedraza, habla en entrevista con EFE este viernes, en Lima (Perú). La Comunidad Andina (CAN) cumple en 2019 50 años de vida bajo su nuevo secretario general, el colombiano Jorge Pedraza, quien con apenas veinte días en el cargo asume el desafío de "dar visibilidad" y modernizar la organización para lograr su objetivo de "elevar la calidad de vida de los ciudadanos andinos". EFE/ Ernesto Arias

La Comunidad Andina (CAN) está “lista” para afrontar el nuevo escenario global que dejará la pandemia de la COVID-19, que pondrá al “regionalismo” por encima de la “globalización” como un actor clave para la recuperación económica de los países de la región, según reveló en una entrevista con Efe el secretario general de este bloque, Jorge Hernando.

Hernando (Colombia, 1963), al frente desde el año pasado del organismo que reúne a Bolivia, Ecuador, Colombia y Perú, ve en la “tragedia” del virus una oportunidad para reforzar la “solidaridad regional” y crear un bloque que permita hacer progresar el bienestar de sus ciudadanos y salir de la “dependencia” de unos mercados globales que solo ha servido para acentuar los daños causados por esta crisis.

Pregunta: ¿Cómo ve la CAN lo que está sucediendo en el mundo desde el punto de vista comercial?

Respuesta: La CAN no es la excepción a esta tragedia mundial inesperada e inédita que nadie esperaba y que nos ha tomado por sorpresa a todos los habitantes del planeta. Sabemos como comenzó, pero no cuándo ni cómo terminará. Está claro que hay un mundo antes y un mundo después de esto. No es el fin del mundo, pero es el fin de este tipo de mundo, y eso nos abre aspectos de reflexión.

En este momento la globalización se ha venido al piso y vienen tiempos de fortalecimiento de la regionalización, para lo que la CAN tiene mucha preparación y capacidad para, en solidaridad con los países de la región, trabajar para restablecer los aparatos productivos, la economía y la estabilidad social.

Siempre se ha dicho que de las grandes crisis surgen las grandes oportunidades. Tenemos una agenda y la estamos desarrollando en esta pandemia. También tenemos otra agenda “postcovid”, y estamos trabajando para ello.

P: Malos tiempos para la globalización, ¿buenos tiempos para la regionalización?

R: Creo que si no hubiese existido la globalización, no habría habido ciertos progresos en el mundo, pero nos ha causado muchos daños en materia productiva. Está clarísimo que somos dependientes.

Propongo que, en nuestro continente, la solidaridad de los organismos de integración debe ser el camino para esta recuperación económica. Quiero proponer que la CAN se convierta en una despensa alimentaria. Producimos mucha comida.

Si hace años Colombia ensamblaba vehículos, ¿por qué ahora no podemos ensamblar equipos médicos de alta tecnología o hacer medicamentos de alta gama? Hay que pensar en eso para tener autosuficiencia, y evitar dependencias que nos han creado dificultades.

P: ¿Qué fortalezas tienen los países de la CAN para competir con en el mundo?

R: Las pymes son un sector básico. El 90 % de las empresas de la región generan el 60 % del empleo, y hay que protegerlas y estimularlas. En el sector primario tenemos una gran fortaleza, con excedentes que hacen crecer las exportaciones de comida a otros lugares y convertirnos en una especie de despensa alimentaria del mundo.

Creo que hay que apuntar a la grandeza y a objetivos que con ambición nos permitan generar muchos puestos de trabajo y mucho empleo formal. Eso se traduce en estabilidad para la Comunidad, que de hecho es lo que generó su creación hace 50 años.

P: El drama ha revelado también la escala de la informalidad. ¿Cómo incorporar la informalidad a los mercados regionales y globales?

R: Una cosa es la empresa informal y otra el mercado laboral informal. La empresa informal simplemente no es empresa porque no tiene las características reconocidas para ello. No se puede hacer mucho. El mercado laboral informal es muy elevado, y tiene que ver con varios aspectos como la cultura.

Con el crecimiento de los aparatos productivos regionales como el desarrollo de las pymes se generará un ingreso en la formalidad, con mayores protecciones sociales. Al crecer el aparato productivo, crecerá la formalidad.

P: El comercio electrónico puede ser una salvación. ¿Está preparado el mundo andino para ello?

R: Desde el 26 de mayo del año pasado hay una agenda digital en la CAN y la estábamos desarrollando. Ahora la estamos acelerando porque el momento nos ha obligado a todos a tener usos de la tecnología para adaptarnos.

En el “postcovid” vamos a disminuir trámites, papelería, tiempos, generando valores agregados en el comercio. Eso ya lo hemos hecho en la CAN con la digitalización de los trámites de tránsito aduanero, creando documentos electrónicos y digitales con menos trámites, lo que contribuye a transparentar procesos, de tal forma que usar tecnología no solo es política, sino una necesidad.

P: ¿Y la población andina está preparada para este mundo digital?

R: Debemos hacer una política de acceso universal para involucrar a toda la población sin distingos económicos ni sociales, e involucrarlos en la convergencia tecnológica y normativa para lograr la convergencia social. El fin de la brecha digital es un medio para disminuir la brecha social.

Estamos obligados. Hay falencias porque algunos sectores no tienen recursos o capacidad de gasto, pero hay que hacer que la gente tenga posibilidad de acceder a este tipo de tecnologías.

P: ¿Qué es lo más negativo de esta crisis?

R: En salud el aspecto negativo es clarísimo. Las cifras llegan como los taxímetros, que aumentan hasta que se termina la crisis. En la economía, un colapso del que hay que recuperarse, y esos aspectos negativos llegan a lo social. El aislamiento ha hecho que la gente no se reúna, no salga, no comparta…

P: ¿Y lo más positivo?

R: La enseñanza de que no podemos seguir desprotegidos y a la zaga en el campo de la salud. Ojalá podamos rápidamente montar aquí, ensambladoras de equipos médicos de alta tecnología, respiradores y unidades de cuidados intensivos para evitar el factor sorpresa y tener hospitales preparados para estos sucesos u otros como desastres naturales.

En lo económico nos obliga a la regionalización como una postura necesaria. Que se dé la solidaridad entre nosotros y que nos fortalezca frente a las otras potencias. En lo social, la enseñanza es que somos vulnerables, que somos parte de la naturaleza y ahora hay que hacer algo para protegerla. Eso me parece una buena enseñanza universal. EFE