¿Cómo pensarnos desde y hacia un después de la pandemia?

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Lo impensable es, exactamente, lo que estamos viviendo. El mundo detenido y en shock: las relaciones que nos construyen como sociedad, todas, por repensarse. Un espacio de mutismo, de irrealidad, de no saber hacia dónde o desde dónde pensar la cotidianidad que se desvanece entre la esperanza efímera de volver a la realidad como la conocíamos y la de descubrir las nuevas formas que iremos tejiendo en el día a día.

El COVID-19, la pandemia, el encierro y el vivir en una ciudad única nos invitan a pensar, seriamente, desde dónde partimos y hacia qué nos encaminamos. Y en este ejercicio nos pareció pertinente buscarnos en la diversidad, porque si algo tenemos claro sobre la sociedad cuencana es eso: su profunda y extraña diversidad. Y es que el pensamiento en esta urbe tiene tantas aristas como campanarios y aleros. Ciudad cielo e infierno: viva, movediza, iracunda y milenaria.

Entonces, esta idea nació desde la inquietud, desde el desconcierto, desde el silencio que comunica hacia dentro. Nos explicamos: el encierro obliga otros movimientos y, apenas lo empezamos a vivir, nos preguntamos cómo lo están llevando esas personas otras a quienes por una u otra razón admiramos y que creemos, además, son voces que despiertan ecos en diferentes lugares. Los y las escritoras que nos ayudan a pensar desde esta múltiple diversidad responden a realidades diversas, desde lo etario, lo disciplinar y, en fin, desde sus lugares personales/profesionales de enunciación.

Así: sociólogos y sociólogas, periodistas culturales, antropólogos y antropólogas, biólogos, terapeutas, yoguis, abogados, docentes universitarios y, en fin, pensadores y pensadoras con marcada trayectoria a nivel local, regional, nacional e internacional que nos convidan sus reflexiones en torno a cinco preguntas que pretenden desatar la semiosis.

El cuestionario, vale explicarlo, fue el mismo para todos y la encuesta fue enviada por correo sin ninguna especificidad para con la respuestas; es decir, no pedimos ni sugerimos mínimos ni máximos y acordamos, entre todos, el envío de las respuestas para cuando estuvieran listas.

Desde ahí, esta idea nos arroja luces: algunos autores demoraron días, otros más de un mes. Algunos escribieron pocas y poderosas palabras desde una interiorización plausible, otros destinaron tiempo e investigación a sus propuestas y, en fin, todos nos compartieron sus verdades desde diferentes formas de construirlas. Organizar la información que recogimos fue un reto mayor, por lo que decidimos seleccionar las respuestas (en algunas ocasiones, fragmentos) que consideramos más oportunas para irlas conjugando; es decir, a cada pregunta, se siguen las respuestas que consideramos mayores (que nos llegaron más, que nos han invitado a reflexionar y-o nos han generado más interrogantes) y que reproducimos sin un orden específico.

La ciudad vacía por el confinamiento y el toque de queda.

¿Qué está sucediendo en nuestra sociedad?


〉 Oswaldo Encalada

La ciudad se ha convertido en un fantasma. Ahora lo único real es cada casa, cada hogar. Solo ahí existe la densidad suficiente para el ser. Solo ahí existe la vida. Pero cada casa está sitiada y amenazada por una tenebrosa presencia inasible, invisible (…) Encerrados, recluidos, enclaustrados, como los apestados o los leprosos, los otros se han convertido en presencias espectrales, solo con voz, o una imagen proporcionada por los medios de comunicación.

〉 Ana Astudillo

Yo creo que es importante ver el coronavirus como un desborde de esta crisis civilizatoria, es decir, de una crisis que es simultáneamente económica, política, cultural, ambiental, ética. Más que estructural, es una crisis de cómo habitamos, una crisis de los principios y de las prácticas de nuestras sociedades…

Nunca en la historia de la humanidad se ha visto un confinamiento obligatorio tan extendido. A mi parecer el Estado de Excepción Transitorio, que se ha decretado en nuestro país, es una condición global, el planeta está en estado de excepción. Es importantísimo preguntarnos: ¿cuáles son las figuras políticas responsables del manejo de los estados de excepción?, ¿quién está ejerciendo el control sobre las poblaciones confinadas?, ¿cómo se están garantizando los derechos en estas condiciones? He visto con mucha tristeza como en Colombia se aprovecha esta situación para perseguir a activistas ambientales. En definitiva, los gobiernos están gestionando la emergencia más no la crisis.

A un nivel más cotidiano y humano, creo que esta crisis ha sacado los extremos de las personas

〉 Luis Aguilar

Creo que la palabra que con mayor facilidad surge en estos momentos es pausa. Y esto implica incertidumbre, espera, y en la actual situación una dosis de angustia que se incrementa con el pasar de los días y las noticias sobre enfermos, la poca capacidad de respuesta del Estado; y, claro los fallecidos.

〉 David Barzallo

Pienso que ocurre, ante todo, una revelación forzada de nuestra fragilidad a nivel ontológico y a nivel social. Lo que conlleva miedo, incertidumbre y desconfianza, pero no se trata de un miedo o de una desconfianza “creados” por la crisis, sino que, al contrario, la crisis ha destapado, ha llevado a la superficie algo que latía profundamente dentro. Ha revelado que el tejido social ecuatoriano era una combinación de mística retórica con ficción antropológica, y que en la realidad es, básicamente, un sálvese quien pueda.  Ha existido, es verdad, un repunte de solidaridad, pero absolutamente marginal en comparación con el repunte de xenofobia y regionalismo que se respira, sobre todo en las redes sociales.

Y luego, poco a poco, la revelación del horror absoluto. De los cadáveres en las aceras, de las fosas comunes, de los hospitales absolutamente desbordados. Vivimos un momento que no permite analizar de forma contextualizada y serena. Un momento cuyas secuelas (aparte de las sociales-políticas y económicas) serán elevadas en términos de salud mental y salud mental colectiva. El estrés postraumático deberá ser una prioridad en atención de salud, y deberá pensarse desde una lógica popular (…)

Cómo vamos a procesar políticamente todo esto es una inmensa incógnita. Lo único que sabemos a ciencia cierta es que el camino en el que estamos embarcados con este gobierno (reducción de servicios públicos, endeudamiento agresivo, modelo corporativo de gobierno) no es el adecuado para conducir el país en medio de una pandemia, ni será el adecuado para la reconstrucción económica que necesitaremos luego…

〉 Gabriela Eljuri

El COVID-19 nos ha mostrado la fragilidad del hombre, de la economía, de la vida personal, de la vida misma. La fragilidad de las grandes potencias, pero también la extrema vulnerabilidad de los sectores históricamente marginados.

Hemos visto la importancia de la inversión en lo social. La salud, la educación no pueden quedar en la lógica del mercado, lógica asentada sobre el principio de maximizar las ganancias.

(…) La crisis también está poniendo en evidencia el valor de la ciencia y de los datos científicos, datos que los gobiernos y los organizamos internacionales no supieron prestar atención. Más allá de las teorías conspiratorias, tenemos que los científicos ya advirtieron la posibilidad de una pandemia como la que estamos viviendo, los gobiernos no supieron atender esa alerta.

La crisis nos ha mostrado el valor del campesino, de la agricultura. Es el sector campesino el que está, en gran parte, sosteniendo a las ciudades. Recordemos que las organizaciones campesinas abastecen de alimentos a la ciudad en un 70% aproximadamente.

〉 Paulina Santos

Estamos, a nivel nacional, viendo que no estamos preparados para enfrentar una catástrofe de esta magnitud.
Y por otro lado, al ir hacia dentro es una oportunidad para reestructurar la familia y ver lo que es necesario como seres humanos. Volver a tomar la vida con tiempos para la familia recreación y desarrollo cultural, al tener tiempo. Ver los valores que como sociedad a nivel mundial debemos revisar.

〉 Paulo Freire

En primera instancia, un caos que es reflejo de la forma en la que se ha venido entendiendo lo público dentro de las Repúblicas. Los países más afectados por la Pandemia son lo que no han fortalecido sus sistemas públicos de salud y educación, y, por lo tanto, han priorizado al sector privado como «Motor» de la economía, la ciencia y la tecnología.

En segundo lugar, la individualización propia de la racionalidad occidental nos ha llevado a perder el horizonte comunitario, convirtiendo a la ciudad en un espacio no apto para manifestaciones solidarias.

Estudiantes reclamando el recorte al presupuesto de la educación superior.

¿Cambian o cambiarán las ideas entorno a: la institucionalidad, la familia, la comunicación, el comercio, el trabajo, la agricultura, la educación, la religión?


〉 Oswaldo Encalada

Nadie ni nada saldrán libres ni sin cambios, luego de este período de sitio. Sobre todo el comercio y el trabajo sufrirán consecuencias que todavía no se pueden calcular ni imaginar. Quizá el trabajo a domicilio comience a robustecerse; pero esto, además afectará a la vida familiar.

De la educación podría decirse otro tanto, aunque esta es un proceso que requiere indefectiblemente de la proximidad y la cercanía. En el plano de la comunicación, ya hemos visto como la omnipresencia de las redes sociales puede ayudar y también ayudar a causar más daño. En el campo de la religión las cosas son más difíciles de prever. Para algunos la fe será un refugio seguro y ella – la fe- saldrá fortalecida y acrecentada; para otros será el tiempo de descubrir que, hace rato, Dios ya no se interesa por el triste destino del ser humano sobre la hostil faz de la tierra.

〉 Ane Astudillo

»Institucionalidad:

Las instituciones tradicionales tienen una organización piramidal y ahora necesitamos fortalecer las relaciones de base (…) de proximidad, de barrio, de familia, de territorio, construir tejidos de base, para organizarnos por acuerdos y no por imposiciones (…)

»Familia:

… de una u otra manera en estos momentos buscamos refugio, reconfortarnos, darnos fuerza y la red de apoyo donde más cómodos y próximos nos sintamos, que lo por lo general es la familia. Por ello creo que las familias son núcleos de solidaridad muy importantes, pero creo también que hay que estar más abiertos a la diversidad de las personas y las formas de constituir familia. Esta pandemia nos da lecciones para regresar al núcleo comunitario, familiar, al allyu.

»Comunicación:

Los medios de comunicación masivos son fuentes de información y formación de opinión pública, de imaginarios sociales y también de las emociones colectivas como el miedo, y la incertidumbre. Es uno de los temas más complejos porque no hay fuentes seguras para la formación de opinión pública objetiva y eso va a generar conflictividad social.

»Comercio:

Se han organizado iniciativas que dan respuesta a necesidades sobre todo alimenticias, donde tienen más cabida las lógicas del comercio local y la valoración de lo nacional, hoy más que nunca nos hemos dado cuenta que dependemos de la agricultura, pero nos referimos a que necesitamos una producción agrícola que cuide el suelo y los recursos naturales y que al mismo tiempo sostenga la vida de las comunidades, y esto exige repensar el comercio como una relación recíproca y no de acumulación.

»Educación:

A partir de estas circunstancias yo reflexionaba sobre cómo el modelo educativo en ningún nivel nos enseña técnicas de aprendizaje, desarrollar autodidacta y la investigación también como aprendizaje. La enseñanza escolarizada se ven limitada sino pueden garantizar las condiciones de un aula donde de ejercer la transmisión de conocimientos.

»Religión:

Creo que ahora se ha fortalecido la necesidad de una religiosidad hasta cierto punto por necesidad de buscar respuesta en medio de tanta incertidumbre. Y creo que son importantes las espiritualidades y las religiones porque son también sistemas de valores y principios de cómo nos relacionamos y establecemos comunidad.

Creo que la fe que se siente en las prácticas religiosas o espirituales de cualquier línea, tiene que ver con la confianza en la comunidad y son una forma de manifestación de la esperanza.

〉 Luis Aguilar

Sería óptimo que así fuera. En primer lugar, la actual pandemia ha demostrado la fragilidad de la institucionalidad completa, es decir de Estados, gobiernos, ciudades, poderosos o no, así también de religiones.

Ha arrojado luz y con crudeza sobre la importancia capital de la familia y la agricultura, lo que hace suponer que cuando menos el mundo debería poner un freno al estilo de vida que ha mantenido para rever sus prioridades.

No obstante, no creo que cambie diametralmente, el mundo acaso bajará la velocidad por un tiempo, y esto porque creo que no se han modificado dos aspectos que moldean el comportamiento humano: 1) La humanidad es egoísta, cada individuo con loables excepciones, defiende lo suyo, así también los Estados, y las ciudades que incluso hasta olvidan que forman parte de un país; y, 2) Los recursos son limitados, vieja lección económica que ha movido la voracidad que conjuga con el egoísmo, acaso me atrevo a decir tan solo que en alguna medida el comercio será revisado para disminuir posibles riesgos sanitarios.

〉 David Barzallo

Partimos de que esas categorías y conceptos están de hecho en un estadio de permanente reconfiguración y reconceptualización en la actualidad. Eso en cierto modo es una ventaja. No es lo mismo enfrentar una pandemia con la mentalidad, digamos, del siglo XV- XVI, sin movilidad social, sin interconexión tecnológica, rebosados de misticismo religioso y sin espacio para la opinión crítica (no se diga ya la opinión “científica”). En ese sentido, al ser sociedades hiperconectadas, también llevamos varias décadas generando un consumo cultural (pienso sobre todo en Hollywood) que juguetea con la idea del exterminio masivo, de las pandemias globales, de los cambios acelerados en los estilos de vida. Hay personas, inclusive, a quienes la cuarentena no ha modificado demasiado su cotidianidad, y otras a las que les ha caído, literalmente, el cielo encima (…).

No creo que vaya a existir un abandono masivo de la fe ni mucho menos, pues la experiencia muestra que es precisamente en este tipo de circunstancias cuando la espiritualidad y la fe de los creyentes se ve reforzada.

Por otra parte, la crisis pone sobre la mesa de forma obvia, los terribles efectos de la desigualdad económica. Quizá eso anime a ciertos políticos y empresarios progresistas a plantear fortalecer los mecanismos de protección y quizá incluso haya algunos que se animen a plantear la necesidad de crear un “Estado de Bienestar” versión Latinoamérica. Pero también cabe la posibilidad de que, al contrario, se refuercen y fortalezcan los discursos ultranacionalistas y xenófobos, edulcorados con liberalismo económico y ortodoxia financiera.

El Ecuador es un país cuyas élites políticas y económicas nunca han tenido un proyecto nación. Nunca en 200 años de historia ha existido tal cosa. El comportamiento económico de nuestras élites ha sido históricamente rentista, monopolizador y siempre al cálculo de sus intereses propios…

〉 Paulina Santos

Sería bueno salir de manera diferente. Yo tengo la fe, de que algo nuevo nazca de este estar dentro. Tengo fe de que seres nuevos se están produciendo en el confinamiento de sanación que estamos viviendo (…) Ojalá nosotros despertemos, en nuestro país y en Latinoamérica, para a nivel político cambiar la ideología de la corrupción: queda demostrado que no tenemos la capacidad de enfrentar los problemas con los mismos políticos, ideas y sistema. Sería bueno que la gente joven se organice desde el corazón, que cambiemos el sistema de consumo y de competencia por un sistema de respeto a la naturaleza, a la vida. El ser humano es egoísta, individualista y mentiroso. Yo tengo fe que un día todo será diferente, para mejor. No soy analista político, ni económico, pero desde mi quehacer pongo mi energía, mi fe, en que el AMOR sea el motor de este mundo.

〉 Matías Zibell

Lo público, como decía antes, cobrará más fuerza después de la crisis, en especial en el tema de la salud que no está incluido en la pregunta. Quizás también influya en la educación y en la comunicación. Por ejemplo en Gran Bretaña, que es un país que yo sigo mucho, el sistema de salud pública NHS estaba muy golpeado por políticos que alentaban un modelo más de sanidad privada como Estados Unidos, y ahora el NHS es el héroe de la crisis. Lo mismo pasaba con la BBC. Había políticos que se preguntaban por qué los británicos tenían que financiar la BBC si ya pagaban por Netflix, y en la crisis la BBC ha cobrado una importancia pública clave. Con respecto al comercio y a la agricultura, leía el otro día un artículo que me pareció muy correcto en sus estimaciones a futuro. Vaticinaba un mundo menos conectado, menos hiperglobal, con otro actor fortalecido que en el último tiempo estaba de capa caída: el estado-nación. Es muy posible, decía este artículo, que los estados no sigan con la política de comprar su comida afuera de sus fronteras, sino que vuelva a la agricultura nacional. Quizás esto pase también con las industrias. No tercerizar tanto -sobre todo con China- la compra de insumos y manufacturas. Los únicos que no se puede comprar afuera son los recursos naturales que no tienes. Por lo tanto países como Rusia, proveedor de gas y petróleo a Europa, seguirán en alza. De la religión no sé qué decir, ha mostrado una capacidad increíble de sobrevivir a todas las pestes y pandemias de la historia.

Negocios cerrados, gente con mascarilla en el marco de el desarrollo del «semáforo en rojo».

¿Podríamos haber estado preparados, como ciudad y colectivo?


〉 Oswaldo Encalada

Mirando con la incierta perspectiva de estas pocas semanas, creo que sí hubiéramos podido haber estado mejor preparados para recibir de otra manera este golpe de contundencia incomprensible; pero no se trata de haber estado preparados comprando desinfectantes, mascarillas o comida. Se trata de haberse preparado para ser mejores ciudadanos, más respetuosos de la vida ajena, del valor y del derecho del otro; más civilizados y más obedientes con las disposiciones de las autoridades. Pero ese es un problema de muy larga data. La indocilidad, la irresponsabilidad criminal, el desacato –como si fueran atributos de viveza o de valentía- no se eliminan con días de prevención. La prevención nace del orden, del buen comportamiento social, y para eso nunca estuvimos preparados.

〉 Ane Astudillo

Efectivamente una sociedad con una organización más democrática, mejores servicios básicos y sistema de educación y salud pública, con un modelo de gestión de gobierno menos corrupto más trasparente, con mayor inversión en los sectores productivos  como  la agricultura y que haya dedicado sus esfuerzos bajo los valores de la justica social y ambiental para reducir la inequidades y mejorar las condiciones de vida de las poblaciones más pobres, hubiese sin duda podido enfrentar mejor la crisis y el virus. Podemos ver como otras sociedades que cuentan con mejores sistemas de salud y mayor inversión para la crisis han podido responder de forma más efectiva. Pero estemos claros, si bien muchas de las condiciones dependen de la política nacional muchas otras también dependen de que históricamente nuestro país ha mantenido relaciones de dependencia y deuda externa con organismos internacionales y otros países, que internacionalmente nos obliga a mantener condiciones labores flexibles para la inversión extrajera, y un modelo económico extractivista que también responde a las demandas internacionales, es decir, hay una geopolítica global que también condiciona a los países del sur global

〉 David Barzallo

Como ciudadanos, no. Es una autoflagelación pensar lo contrario, porque implica pensar en contra de nuestra configuración cultural. Es querer pensar que somos algo que no somos, aunque podríamos aprender de lo ocurrido. Aunque si creo que como estado, como gobierno se pudo hacer más. Mucho más.

Las comunidades campesinas de los andes mantienen una noción que se ha diluido en las ciudades: la noción de soberanía alimentaria, de acuerdo a la cual, lo que uno produce debe servir, en primer lugar, para garantizar la reproducción de la vida de mi comunidad. Si algo queda luego, pues bien eso se vende y permite generar un patrimonio que sostenga dicha dinámica. Eso tiene que ver con una filosofía de la vida y de la temporalidad distintas, radicalmente, a las que gobiernan la vida cotidiana en las ciudades. Vivíamos tan acostumbrados a la prisa, a la inmediatez, y al relativismo que cuando vimos a los chinos construir un hospital en 10 días o cerrar una ciudad de 11 millones de habitantes, hicimos memes en lugar de reaccionar y tomar medidas.

Ahora bien, una responsabilidad distinta a la del ciudadano común la tienen  las autoridades, de quienes se espera que manejen otro tipo de información. ¿Qué hicimos en Ecuador? El propio vicepresidente anunciaba, jocoso, un viaje a China cuando ya el virus se hallaba haciendo estragos en Europa. Cuando ya teníamos contagios confirmados se decidió prohibir eventos masivos un día, y permitirlos al siguiente día (…) Cuando ya se hallaba dispuesta la cuarentena, la gente seguía usando el transporte público masivo porque municipios como Guayaquil seguían operándolos. E inclusive ahora que ya todo el mundo está convencido de la gravedad del tema, el peso de la culpa cae sobre la gente pobre que no se queda en casa porque no tiene casa o porque si se queda en casa, muere de hambre.

〉 Gabriela Eljuri

Creo que ningún país estuvo preparado y los resultados son evidentes, pese a que los científicos ya predecían una pandemia de tales características.

Paralelamente, muchos países, sobre todos los de corte neoliberal, fueron desmantelando los sistemas públicos de salud y hoy nos vemos desbordados frente a esta pandemia.

En el plano ciudadano, creería que la inmediatez y el vértigo en el que vivimos, nos ha hecho olvidar el pasado y no aprender de él. De alguna manera, nos creíamos como no vulnerables; pestes, epidemias, guerras nos parecían en el mundo occidental algo lejano en el tiempo y/o en el espacio. Hemos pecado de ser indiferentes con el pasado y la historia y, también, con el presente de otras latitudes del mundo donde situaciones como el ébola y otras crisis, incluido el hambre, ha azotado en tiempos recientes; esa indiferencia u omisión sobre la historia, nos ha colocado en una situación mucho más vulnerable.

〉 Gladys Portilla

La institucionalidad, esta crisis ha mostrado con mucha crudeza las inequidades sociales como la causa estructural del riesgo global que implica sociedades marcadamente injustas. Hasta ahora la inequidad social, hasta ahora ha sido vista como un problema de los excluidos. Esta crisis quiebra esa lógica, pues la única forma de frenar los contagios y la mortalidad es que cada quien y todos hagamos nuestra parte para frenar los contagios.

La familia, la vida familiar es vivida como un refugio y donde estar a salvo, para algunos, para otros el lugar al que se está confinado sin alternativas. El cuidado del otro para muchos se está convirtiendo en un aprendizaje vital, que no deja de ser para muchos una carga difícil de sobrellevar. Pues, como nunca se muestra tan didáctica que, de la responsabilidad individual depende el bienestar de la familia, de la colectividad. Si un individuo se expone, arrastra al riesgo mortal a su familia, al menos. 

(…) El comercio, se ha puesto en evidencia que lo que se necesita comprar y vender es alimentos y medicamentos. Los pequeños comerciantes, los informales han sido los más afectados, y por ello los más “indisciplinados”, pues han tenido que arriesgar y salir a las calles a buscar la subsistencia de sus familias. Los supermercados se han convertido en lugares de extrema seguridad higiénica.

El trabajo, el teletrabajo ha resultado ser un aliado para mantener el aislamiento social, pero también ha generado muchas quejas de sobreexplotación y trabajo sin horario, lo que ha llevado a una ubicuidad laboral agotadora. Como sociedad, creo que estamos aún muy lejos de lo que podría ser el teletrabajo justo y de disfrute en lo que se hace laboralmente.

La agricultura, se muestra como actividad productiva matriz de todo lo productivo vital. Quien no lo comprenda no es digno beneficiario de los alimentos que proveen los agricultores. La agricultura debería hacer parte de los aprendizajes necesarios para la vida, que todas y todos deberíamos aprender. La agricultura ha demostrado su capacidad de seguir alimentado a pueblos enteros confinados. Uno de los aprendizajes que debemos aprender es el reconocimiento de la agricultura y de las mujeres y hombres del agro como el sector y los actores sociales vitales y, por ello, prioritarios.

La educación, la teleeducación como parte del combo teletrabajo y telesalud es una invención desesperada por seguir gestionando un currículo a ultranzas, a rajatablas. Esta concepción tecnócrata curricular de la educación ha puesto en evidencia la exclusión educativa que caracteriza la estructura de la escuela y la sociedad. La mayoría de niños y jóvenes no tienen conectividad no dispositivos para conectar con la teleeducación, se están quedando fuera. Las inequidades educativas tal vez sean el rasgo más sobresaliente de la teleeducación, junto con docentes analógicos y presenciales.

Los menos afortunados.

Largos períodos de aislamiento, de encierros colectivos e individuales… ¿Cómo afectará esto, emocionalmente, a las personas-familias?


〉 Matías Zibell

No lo sé, la gente que ha perdido a sus seres queridos si ni siquiera verlos una vez más para despedirse, la gente que no sabe dónde están enterrados sus seres queridos porque no han tenido el dinero para poder pagarle un mínimo servicio funerario, la idea de una fosa común que no se concretó pero se planteó como posible, los que tuvieron a sus muertos en sus casas durante días. No sé, sinceramente no sé qué pasará emocionalmente con ellos.

〉 David Barzallo

Dependerá en gran medida de las condiciones materiales en las que se pase dicho encierro y de la capacidad de resiliencia de los individuos. También de la solidez de sus vínculos y de sus tejidos sociales particulares. Inclusive para enterrar a los muertos vemos que hay ciudadanos de primera y de segunda. Incluso para conseguir un turno de atención o un respirador en un hospital es necesario tener palancas, contactos, formar parte de una comunidad.

Como siempre ocurre, los marginados, los marginales, los pobres, los informales, los desclasados, los descartados serán la carne de cañón de la tragedia…

Entonces es distinta la carga mental de quienes viven esta pandemia como un ejercicio real de supervivencia absoluta que quienes lo viven desde cierto régimen de confort. Lo paradójico es que cuando pensamos en salud mental, por lo general pensamos en cómo afectará a la familia modelo, a la familia que tiene cubiertas sus necesidades materiales y puede “darse el lujo” de deprimirse o caer en ansiedad. La crisis revela que incluso las categorías de salud mental han sido elaboradas desde una perspectiva excluyente.

〉 Gladys Portilla

La convivencia familiar es compleja y en esta situación de aislamiento se exacerba y complica. La violencia intrafamiliar ha sido parte de las noticias en esta crisis. Pero también este aislamiento ha sido vivido como una oportunidad para comprender el rol familiar en el cuidado de la vida, como entorno de protección y matriz de la vida.

¿Qué pasará después?


〉 Ane Astudillo

…estará la crisis económica con seguridad, la incertidumbre, las condiciones laborales  serán más precarias para la mayoría de la población y la accesibilidad a servicios básicos no cambiará; en todo caso presiento que la situación se agravará (…) El silencio del encierro solo es el ojo de la tormenta (…).

Es urgente generar reflexión crítica sobre las formas de control y seguridad que se han fortalecido, y hasta cierto punto de la normalización del estado de excepción que hemos vivido, ¿cómo esto afecta a nuestros derechos individuales y colectivos, el uso de los datos, a la libertad de expresión, de movilización y de privacidad?

〉 Luis Felipe Aguilar

Vendrá una época de duelo, porque muertos habrán, porque se cerrarán muchos proyectos y emprendimientos, muchos empezarán sin empleo o quebrados (…) creo que permanecerá el fantasma del virus hasta que tengamos la seguridad del tratamiento o una vacuna.

Lo más interesante será ver cómo moldeará este evento a cada generación, ya que posiblemente salgamos con una perspectiva de lo que es y puede ser el mundo muy distinta, en la que pasados los egoísmos, vista la entrega de algunos, las mejores virtudes de varios, tomemos como anhelo la adopción de las mejores cualidades humanas…

〉 Paulo Freire

Esperemos que lo primero que pase sea un enfrentamiento directo con el poder. Tienen que rendir cuentas sobre lo que ha pasado, sobre el manejo de la salud, de la educación, del espacio público, de la vida.

〉 Galdys Portilla

Se advierte la crisis económica. La disputa por el poder geopolítico será en desmedro de lo humano y de lo vital.

Ojalá haya voces, movimientos colectivos que planteen e insten a construir otros mundos posibles, más seguros, justos, vitales para todas y todos.

〉 SOBRE LOS ENTREVISTADOS

 

Colaboración de: 

Juan Carlos Astudillo Sarmiento
Verónica Neira Ruiz