Arritmia

José Chalco Salgado josechalcosalgado@gmail.com

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OPINIÓN|

Los médicos la definen como un trastorno en la frecuencia cardiaca o el ritmo cardiaco. Es un pulso sin ritmo. El corazón late, pero no de forma regular. Es un problema en el sistema eléctrico del corazón convocado a garantizar que éste se contraiga en forma ordenada. Entonces, late rápido, demasiado rápido; lento, demasiado lento; siempre irregular, muy irregular.

Hay arritmia en el Gobierno. Sí. La atención a las necesidades del país se las hace a discreción, entre velocidad y lentitud. De forma acelerada y después frenada. Las urgencias con respuestas que no llegan. Lo no importante, con inmediatas contestaciones. Contradicciones, ritmo y pérdida de ritmo. Arritmia y más arritmia.

Los primeros años de gestión estuvieron marcados por una acelerada institucionalización del país, ágil apertura hacia las libertades y derechos de los ecuatorianos. Mostró la necesidad por desmarcar su estilo y administración de los intereses egocentristas y confrontativos. No pensó dos veces en la urgencia por devolver su sede a la misma Conaie. Defendió a las instituciones perseguidas en la época de Correa como la Universidad Andina Simón Bolívar; se reunió con los líderes de oposición política; terminó con las horas locas de las sabatinas; eliminó las secretarías del buen vivir y coordinaciones vagas e inservibles. Apuntó a sus dos vicepresidentes como parte de la corrupción, -pero arritmia- sólo como parte de ella.

Con más velocidad -arritmia- desarrolló un nuevo Consejo de Participación Ciudadana y Control Social de tipo transitorio para la elección de nuevas autoridades de control en el país. Quitó a la UNASUR su sede y el monumento de Kichtner en la Mitad del Mundo también, pero -arritmia- se demoró en potenciar al nuevo turismo en el Ecuador. Eliminó las enmiendas constitucionales del año 2015 que habilitaron la reelección indefinida, limitación a la participación vía consulta y regresión de los derechos laborales. A la vez, se mantuvo en su gobierno -arritmia- con los más versátiles supervivientes de la época de corrupción, atropello y autoritarismo del gobierno anterior. Desmontó el aparataje publicitario del Estado, pero enterró -arritmia- la confianza social con tanta corrupción de sus funcionarios. (O)