Borrar la escena del crimen

Mario Jaramillo Paredes

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OPINIÓN|

La supresión de empresas públicas debe venir acompañada del señalamiento de responsabilidades de quienes causaron su descalabro. De no procederse así equivaldría a borrar la escena del crimen

TAME-por ejemplo- no quiebra por sus pilotos, técnicos, empleados y trabajadores, que son gente profesional y seria. Quiebra por administraciones ineficientes y en muchos casos ignorantes del negocio de líneas aéreas. Si no, no se explica que una empresa que tenía el monopolio sobre el servicio aéreo nacional termine con pérdidas de alrededor de cuatrocientos millones de dólares. Los testimonios hablan de directivos incompetentes e improvisados. De vuelos que se suspendían y sacaban pasajeros para dar cabida a jorgas de correístas, que viajaban a última hora con familias o parejas y parejos. De uso de aviones para llevar comitivas que acompañaban a las farras del caudillo en el extranjero. De deudas incobrables. TAME no puede cerrarse así no más. Hacerlo sería tapar la corrupción.

Cuando las instituciones públicas son manejadas irresponsablemente, terminan en la quiebra. Y eso es lo que ocurrió en las empresas estatales en estos trece años. Mayordomos improvisados que no tenían la menor idea de las empresas que iban a manejar y nombrados por su grado de sumisión al dueño del país, terminaron botando por las alcantarillas de la corrupción grandes sumas de dinero.

Tame es solamente un ejemplo. No el único, pero si el más escandaloso de lo que puede hacer la corrupción y la incompetencia de administraciones politizadas. La lucha contra la corrupción debe empezar ajustando cuentas en casos como éstos, con la banda que quebró al país. Simplemente suprimirlas sin señalar culpables, es como borrar la escena del crimen. (O)