El acceso sur a Cuenca

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EDITORIAL|

Al fin hay una buena noticia para la vialidad de Cuenca. El gobierno nacional a través del Ministerio de Transporte y Obras Públicas acaba de hacer público el documento que contiene la solicitud de propuestas para el corredor vial Cuenca- Azogues- Biblián que incluye la construcción del nuevo acceso sur a la ciudad de Cuenca. La modalidad que se aplicará es la de concesión al sector privado lo cual es positivo tanto más que con la crisis económica es muy difícil- por no decir imposible- que el estado destine fondos públicos para la vialidad austral. Ni en los buenos tiempos cuando abundaba el dinero, el Azuay fue tomado en cuenta, menos ahora que por los efectos de la pandemia los recursos se concentrarán por un buen tiempo en el cuidado de la salud.

De acuerdo con las bases constantes en la invitación, el corredor vial tiene aproximadamente cincuenta kilómetros. El acceso sur a Cuenca está planificado con dos carriles en cada sentido de circulación y una longitud aproximada de quince kilómetros. La etapa constructiva está fijada en cuatro años y el mantenimiento y operación por treinta años. La vía contará con servicios de asistencia médica en casos de accidente. Habrá ayuda mecánica con auxilio de grúas y plataformas y un seguro vial. La inversión prevista referencial es de quinientos veinte y cinco millones de dólares.

El actual acceso sur a Cuenca es una vergüenza. Como lo son la mayoría de las vías que conectan al Azuay con otras provincias. Salvo unos pocos tramos, todas las vías tienen un solo carril en cada dirección y responden a antiguos trazados. Las autoridades de la provincia y la ciudad fallaron los últimos años en exigir lo que por justicia le corresponde a la provincia. Por eso este anuncio es una buena noticia. La ciudad debe constituir una veeduría que vigile el cumplimiento de este proyecto. Puntos como el valor de los peajes y vigilancia del concurso, son fundamentales para evitar actos de corrupción y demoras.