Investigadores de la Universidad Católica de Cuenca construyen un resucitador automático

Docentes de la Universidad Católica crearon cuatro prototipos que ayuden a pacientes.

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Los investigadores presentaron el cuarto prototipo con la finalidad de concluir con los detalles para empezar a construir diez AMBU

Desde hacía dos meses, la Universidad Católica de Cuenca, a través del departamento de posgrados, trabaja en la construcción de un AMBU, mejor conocido como un resucitador manual, con el objetivo de dotar de esta herramienta necesaria en la emergencia sanitaria.

El prototipo fue probado la semana pasada en el hospital municipal de Cuenca.

La semana pasada, los investigadores de la institución cuencana junto a profesionales de la electrónica culminaron su cuarto prototipo que ya fue probado en el hospital municipal. Personal de salud validó la herramienta, y con un cambio mínimo, se podrá construir el AMBU.

Diego Morales, docente e investigador, y uno de los líderes del proyecto, explicó que, por lo pronto, la misión es construir diez resucitadores para distribuirlos en las casas de salud que atiende a pacientes con problemas respiratorios.



 

“En nuestro cuarto prototipo el uso es fácil. Nos han hecho un par de observaciones porque hemos trabajo con médicos para mejorar la herramienta, pero les ha gustado bastante y ahora buscamos el apoyo del sector privado”, dijo Morales.

Construir un AMBU toma entre tres y cuatro días, y cuesta 500 dólares. El tiempo de su elaboración es mínimo porque las piezas se pueden adquirir en la ciudad.

LIBERAR MANOS

El AMBU diseñado y construido por la Universidad Católica de Cuenca es automático, lo que beneficia al sistema de salud que podría colapsar por el número de pacientes internados en las unidades de cuidados intensivos.

Con los resucitadores manuales, ya sean médicos, internos o los trabajadores de enfermería deben mantenerlos presionados. Y para esto se necesita constancia, que por el trabajo arduo no es la misma.



 

Sin embargo, con el AMBU automático se puede establecer parámetros y su funcionalidad no se altera. Además, como mencionó Morales, con la acción automática, el personal sanitario se libera de esa labor para continuar con otros trabajos con los pacientes.

El punto más beneficioso es que libera manos. El persona de salud tiene que estar horas y horas presionando, pero con la automatización se va a liberar. Con el tema de saturación se necesita el mayor número de manos libres”, explicó Diego.

RECURSOS

A más de solicitar el apoyo del sector privado para construir diez AMBU, la idea es presentar el proyecto al Hub del sur, el cual es un espacio ocupado por siete instituciones de educación superior que se emplazan en el austro ecuatoriano.

A través del Hub, los investigadores aspiran a obtener los recursos económicos necesarios para completar la construcción de los diez AMBU. (AWM)-(I)