El petróleo traiciona a las finanzas del país en su peor momento | ANÁLISIS

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Familiar de un fallecido llora en la ciudadela Sauces en Guayaquil tras ser llevado el cuerpo de su ser querido por el equipo de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), para la recolección de los cadáveres en medio de la pandemia del COVID-19. EFE

La dramática caída de los precios del petróleo ha puesto contra la espada y la pared a la asfixiada economía de Ecuador, que en las últimas semanas se ve también traicionada por la accidental rotura de tres oleoductos y una avería en su principal refinería.

La inverosímil cadena de sucesos en la industria petrolera vuelve a demostrar a Ecuador los peligros de su dependencia del crudo, especialmente cuando sus arcas están al borde de una quiebra que solo impide la ayuda internacional.

«Un golpe durísimo«, «el momento más crítico de nuestra historia«, calificó la situación el presidente Lenín Moreno, al comentar el desplome histórico el lunes del petróleo WTI, de referencia para Ecuador.

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Con esa nefasta cadena de coincidencias y una acuciante falta de liquidez, Moreno apelaba a la Asamblea Nacional para que apruebe una necesaria Ley Humanitaria para hacer frente a los gastos sanitarios y sociales de la crisis por el COVID-19, que requerirá a la ciudadanía aportes solidarios según ingresos personales.

«EL RETO DESCOMUNAL»

 El «descomunal reto» de Moreno consiste en mantener a flote unas finanzas que hacen agua por todos los lados, y no de ahora.

La deuda heredada por el anterior presidente, Rafael Correa, de unos 65.000 millones de dólares, según Moreno, dejó al país sin «ningún fondo de previsión para contingencias», a diferencias de otros vecinos que han podido echar manos de reservas.

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Con las arcas vacías, pero aún con un precio del petróleo en valores normales, Ecuador obtuvo el año pasado de organismos internacionales préstamos por valor de 10.200 millones de dólares.

Un agujero que los gastos directos e indirectos del coronavirus amplifican este 2020, como así también el daño de la paralización comercial desde el 16 de marzo y, ahora, la crisis petrolera.

 

1.500-2.400 MILLONES DE PÉRDIDA

El Gobierno había tenido en cuenta en su Presupuesto para 2020 un precio del barril ligeramente por encima de los 50 dólares y, por el promedio de los últimos meses, está perdiendo unos 30 dólares por barril.

En un cálculo el exministro de Finanzas Fausto Ortiz cifró las pérdidas en unos 2.400 millones de dólares anuales.

Ecuador, explicó, produce «más o menos 180 millones de barriles al año», de los que «exportamos el 70 %, unos 130 millones de barriles, e importamos 60 millones», con algunas «fluctuaciones» en ambos datos.

Teniendo en cuenta una «producción neta» para exportación de 70-80 millones de barriles al año, esa caída de 30 dólares supondría «2.400 millones de pérdidas de la balanza comercial y de los ingresos fiscales».

«La inverosímil cadena de sucesos en la industria petrolera vuelve a demostrar a Ecuador los peligros de su dependencia del crudo, especialmente cuando sus arcas están al borde de una quiebra»

Y matizó esa pérdida con otros factores (producción privada, subsidios innecesarios y otros) que dejarían su valor neto real en «unos 1.500 millones de ingresos».

Unas pérdidas que vienen también ocasionadas por la reciente rotura de tres oleoductos por un deslave en el norte del país que hizo parar las exportaciones por «fuerza mayor», y una avería grave en la Refinería Esmeraldas, la más importante del país.

Dos o tres semanas de paralización de una industria que es la columna vertebral de las arcas públicas, pese a que en los últimos dos años Moreno trataba de contrarrestar su dependencia del petróleo con otros motores como la minería o el turismo.

 

8 AÑOS ESTÁTICOS

«Estamos empantanados ya ocho años con un déficit fiscal equivalente al 5% del PIB. No queremos como Gobierno recortar el gasto, no queremos como ciudadanos pagar más impuestos, los políticos no quieren subir el precio de los combustibles (está subsidiado)», argumentó el exministro.

Y asegura que «desde afuera no terminan de entender un déficit que equivale al subsidio de los combustibles», unos 1.500 millones de dólares anuales.

En octubre pasado, los intentos por eliminarlos derivaron en la peor ola de protestas sociales que haya conocido el país en las últimas décadas y que, además de una decena de muertos y unos 1.500 heridos, ocasionaron daños por 821 millones de dólares.

En reacción a la caída del precio del WTI, el ministro de Energía y Recursos No Renovables, René Ortiz, adujo este martes que con los precios tan bajos «llega un punto en que ya no hay subsidio», porque el precio mismo lo elimina, si bien un decreto ejecutivo en ese sentido «debe complementarse con el momento político» que vive el país.

MÁS PRÉSTAMOS Y APLAZAMIENTO DE DEUDA

Para salir del laberinto, Ecuador ha apelado a más ayuda internacional y el pasado viernes obtuvo la aprobación de acreedores privados para que le difieran hasta agosto el pago de los intereses anuales de bonos con vencimientos hasta 2030.

Se trata en este último caso de un respiro de algo más de 800 millones de dólares, una gota en un vaso de agua.

Porque el agujero de «9.000 millones que había antes de la pandemia», explica Fausto Ortiz, podría ampliarse «hasta 13.000 millones como consecuencia de una caída de 2.000 millones en los ingresos del petróleo y otros 2.000 millones de pérdida de recaudación».

«Ecuador ha conseguido en lo que va de año 1.400 millones. Estamos en una posición compleja, cercana a la quiebra (…) La llegada de los recursos (desde afuera) va a decir si el país logra solventar su problema de liquidez», concluyó el exministro. EFE