¿Si se puede?

Juan F. Castanier Muñoz

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Enero de 1995, fecha de la última confrontación bélica con el Perú y el grito de “SI SE PUEDE” dirigido por el presidente Sixto Duran, que retumbaba a todo lo largo y ancho del país. No recuerdo otro pasaje igual, en que hayamos superado todas nuestras diferencias, y como un solo puno, con una sola aspiración, le hayamos dado al mundo un ejemplo de fuerza, de unidad nacional.

La pandemia que estamos viviendo en el Ecuador y en el mundo, ni de lejos tiene comparación con la guerra del Cenepa, y por supuesto entonces, necesita mucho, muchísimo más, de nuestra disciplina para acatar las órdenes dispuestas por las autoridades, de nuestro buen sentido para no dejar que la basura de las redes sociales nos quiebre el ánimo y nos afecte emocionalmente y, sobre todo, de nuestra UNIDAD, para luchar contra un enemigo que está doblando el brazo a naciones mejor organizadas y más bien dotadas, técnica y financieramente, que la nuestra.

Determinado grupo político, cuya desesperada ambición por retornar a las canonjías, a los contratos inmorales, al poder total, no pueden disimular, se ha dedicado, increíblemente, a crear el caos, la zozobra, la incertidumbre en el país, a través de mensajes falsos en las redes que apuntan indiscutiblemente en ese sentido. No respetan, en suma, ni el dolor ni las preocupaciones de las familias ecuatorianas, con tal de aprovechar en el peor de los sentidos la situación e intentar satisfacer sus protervos intereses. El líder de la banda, el ex presidente Correa ha llegado a la desfachatez de hacer propuestas sobre las medidas que debería adoptar el Ecuador frente a la crisis sanitaria. Porque más bien no nos explica, como hizo en sus diez años de gobierno para aumentar en cuatro veces la deuda externa y convertirle al Ecuador en el vice campeón mundial de la corrupción, después de Venezuela? ¿no será que está queriendo que para manejar la crisis se nombre una comisión conformada por los presos, por los fugados y por los enjuiciados de su gobierno? ¿o querrá que el dinero lo manejen los mismos que manejaron las obras de la reconstrucción de Manabí y Esmeraldas? ¡Estos si son los propios caretucos!