“Si no nos mata el corona virus, nos mata el hambre”

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Los controles por parte de los militares son a diarios. Hasta el momento más de 1 000 personas han incumplido el toque de queda en Guayas.

Por Andrés Vladimir Mazza

¡Quédate en casa! Esa es la consigna y la frase que en algún momento estará en la historia. La repiten a diario: en los noticieros, en la presa, en las redes sociales, y hasta la dicen a través de las bocinas de los vehículos que circulan en el toque de queda. Cuando se incumple, cuando se la toma a cabalidad, la población se pregunta por qué.

En los últimos días, el porqué se ha hecho más notorio a raíz de lo que ha sucedido, principalmente, en Guayaquil. La gente aglomerada, la gente en las calles, la gente en filas que no cumplen con lo recomendado: los dos metros entre uno y otro. Sin embargo, qué dice esa gente. Cuál es la razón por la que no hacen caso.

Las aglomeraciones no solo se ven en los mercados tradicionales. En los supermercados también la gente se junta para buscar comida.

Marco Hernández vive en el sur, por el Guasmo. Hasta hace poco su hermano tenía un trabajo, al parecer estable, en una empresa. No obstante, con la paralización de actividades por el covid-19, lo suspendieron y el dinero que recibía ya no lo recibió. Entonces Marco se vio en la obligación de salir para tener comida.

“No todos tienen un trabajo estable. No todos trabajan en empresas. No todos tenemos un trabajo. Hay que salir y buscar el pan de cada día. Uno se arriesga pero nos toca”, dice Marco, quien es el típico comerciante que está en las calles de Guayaquil.

Tiene temor, pero no hay de otra, a pesar de que en su sector siete personas, a quienes conocía, fallecieron. De estas, solo a tres se les comprobó que tenían el covid-19.

En la misma situación está Jonathan Moreno, comerciante de artículos de primera necesidad en los mercados, que según él, están abarrotados porque “parece que es el fin del mundo”. Para él es necesario salir, porque por lo menos vende algo, aunque la especulación de los productos impere en los comercios.

Los venderos ambulantes han encontrado otras alternativas para generar ingresos: vender alcohol y mascarillas.

Jonathan dice exponerse, pero está vendiendo lo poco que hay, a diferencia de sus compañeros que vendían fundas de basura, paraguas, aquellos productos que se ven en las esquinas y bajo los semáforos.

“Usted mismo dígame, ¿la gente va a preferir comprarse un helado en la esquina que una libra de arroz o de atún? Algunos han optado por esperar el bono del Gobierno, pero ese bono solo sale en la televisión. Por lo menos acá, en mi barrio, no hemos visto nada”, dice Moreno.

Sin excusas

A pesar de la emergencia sanitaria, para Marco Hernández no hay excusas. Él mismo ha visto cómo padres dejan jugar a sus hijos en las calles. Hace un par de días, la policía tuvo que quitarles el balón y pedirles de favor que es necesario que se cumpla con el encierro.

En otro caso, la educación se perdió, y un grupo de personas empezó a discutir con la policía porque no querían estar dentro de sus casas. Esta realidad no solo sucede en el sur de Guayaquil. El presidente Lenín Moreno informó que hasta el 1 de abril había en esa ciudad 1 304 contagiados con el covid-19, y un poco más del 40% de estas personas salieron de sus casas.

Entre los sitios por donde más se movilizaron los contagiados fue en Río Centro, Los Ceibos, Villas Plaza y el suburbio. A pesar de los datos, la gente continúa saliendo con varias excusas.

“Si no nos mata el corona virus, nos mata el hambre. Es obligatorio morir. No tenemos opción. Yo tengo que salir porque si no nos morimos de hambre, nos quedamos sin comida en la casa”, dice Jonathan.

La “otra” pandemia

Además de enfrentarse al covid-19, está la gripe común que llega por estas épocas de la transición al invierno. Jonathan ya superó a la que ha denominado “la otra pandemia”. En cambio, Marco Hernández todavía tiene los síntomas: moquera, dolor corporal, un poco de tos. Su hermano y sus padres también tenían aquellas manifestaciones de la enfermedad, sin embargo, las superaron y ahora están en casa, a la espera, y con esperanza, de que todo mejore.

“Es un malestar, y mi familia ya la superó. Creo que el dengue también está afectando, pero no sabemos porque no podemos hacernos ver”, dice Marco.

En el barrio se ha visto que la gripe está adoleciendo a la población. Lo que único que esperan es que no sea el nuevo corona virus.

Datos

1 648

personas están contagiadas con el covid-19 en Guayaquil, según el último reporte del Comité de Operaciones de Emergencia Nacional.

40%

de los contagiados, según el presidente Moreno, salió del cerco epidemiológico en Guayaquil hasta el 1 de abril del 2020.

2.9 %

es la tasa de desempleo en Guayaquil, según la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo.

16.2 %

de la población de Guayaquil está relacionada con el subempleo, según la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo.

2 402

casos de covid-19 de registran en Guayas. Después de Guayaquil, el cantón Samborondón tiene más casos: 177

1 532

personas infringieron el toque de queda en Guayas hasta ayer, según un informe del Ministerio de Gobierno.