Guayaquil sigue recuperando cadáveres y se alarma ante posible toque de queda

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Un ataúd fue registrado este jueves sobre la acera de una calle en Guayaquil, ciudad considerada el epicentro de la pandemia del virus COVID-19 en el país. EFE/Marcos Pin

La recuperación de cadáveres para su enterramiento continua este jueves en Guayaquil, ciudad considerada el epicentro de la pandemia en Ecuador, donde además cundió la alarma ante una propuesta de un toque de queda de tres días con el objetivo de bajar la curva de contagios por COVID-19.

Desde temprano cientos de personas se aglomeraron alrededor de bancos y tiendas de alimentos de esta urbe para sacar dinero y comprar víveres, tras conocerse la propuesta del gobernador de la provincia, Pedro Pablo Duart, de un toque de queda de 24 horas al día durante tres días en Guayas, y que de momento no ha prosperado.

La solicitud, presentada al Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Nacional, fue desestimada por la ministra de Gobierno, María Paula Romo, aunque en redes sociales es un clamor que piden numerosos guayaquileños como medida para frenar los contagios.

La iniciativa, sin embargo, tuvo un impacto inmediato y llevó a las calles de Guayaquil a cientos de personas, miles según expresaron algunas fuentes en redes, para aprovisionarse ante su eventual implementación.

DATOS ALARMANTES

La histeria ha coincidido con la publicación de datos preocupantes sobre la propagación del virus, que en la últimas horas se ha cobrado las vidas de otras 22 personas, con lo que la cifra de víctimas mortales en el país asciende a 122, un 22 por ciento más que el miércoles.

En total, los contagiados en la provincia costera de Guayas, llegan a los 2.243, de un total de 3.163 a escala nacional, mientras que los positivos en Guayaquil suman 1.520, en medio de un creciente caos sanitario por el aumento de contagiados y fallecidos por COVID-19, a los que se suman los de otras enfermedades y que no han podido ser enterrados.

Según el último parte, las autoridades dicen haber recolectado los cadáveres de unas 300 personas fallecidas en domicilios y que por falta de sitio en morgues repletas, no habían podido ser levantados por efectivos de Criminalística de la Policía Nacional.

El secretario nacional de Comunicación, Gabriel Arroba, explicó a Efe que quedarían “unos ciento y pico”, de acuerdo a su último informe oficial, pero que en las últimas horas esa cifra podría haberse reducido.

“Es una situación dura y lamentable, pero tampoco lo que las fake news tratan de vender”, aclaró el funcionario del Gobierno al descartar que se hayan registrado incineraciones callejeras de cadáveres.

Confirmó que hay cadáveres que no se han podido recoger debido al parón global de la ciudad y a la crisis sanitaria, aunque subrayó que la fuerza de tarea conjunta Guayas del Ejército ha dotado a Guayaquil de mayores servicios de Medicina Legal, sobre todo, vehículos y médicos para el levantamiento de cadáveres.

Entretanto, efectivos militares y civiles continuaban este jueves recolectando cadáveres de los domicilios y trasladándolos a los cementerios.

Uno de los problemas que están afrontando quienes quieren enterrar a sus seres queridos es la falta de ataúdes, mencionó Arroba, y reveló que los fabricantes están pidiendo a las madereras que abran para poder disponer de la materia prima.

EL VIACRUCIS POR LA FALTA DE FÉRETRO

El guayaquileño Bolívar Soza ha vivido un auténtico calvario durante días para poder sepultar a una familiar fallecida por muerte natural ante la falta de féretro y los trámites que tuvo que cumplimentar.

“Hemos vivido días desesperantes, a pesar de que mi cuñada falleció el domingo pasado de forma natural, no la pudimos sepultar hasta el miércoles”, explicó a Soza a Efe.

Este vecino relata que la difunta murió a los 62 años de camino al centro de salud y que allí los médicos le indicaron que se comunicara con el 911 para que pudiera arreglar la documentación de defunción.

“El 911 estaba congestionado, esperamos hasta que por fin nos contestaron, me pidieron los datos, pero nada más. Para obtener el certificado de defunción hemos pasado un verdadero viacrucis”, expresó.

Otro problema fue conseguir el ataúd. “Fue desesperante, tuvimos que comprarle el féretro pero muy, muy sencillo. Eso sí, en 400 dólares. La cantidad de muertos aquí en Guayaquil sobrepasa toda información”, comentó.

La odisea de Soza en la Florida Norte (noroeste de Guayaquil) es similar a la que tienen que enfrentarse numerosos vecinos de Guayaquil que deben enterrar a sus seres queridos, fallecidos por COVID-19 u otras causas. EFE