Ecuador se prepara para 2.500 a 3.500 muertos en provincia de Guayas

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QUI01. GUAYAQUIL (ECUADOR), 01/04/2020.- Fotografía cedida por el Diario Expreso que muestra un cadáver abandonado a las afueras de un centro médico, este miércoles en el sector la Casuarina, en Guayaquil (Ecuador). La fulminante propagación del coronavirus en la zona de Guayaquil, una de las ciudades del mundo más castigadas por el coronavirus per cápita, ha creado una situación de abandono de cadáveres que las autoridades tratan de resolver. EFE/ Jimmy Negrete/Cortesía Diario Expreso/SOLO USO EDITORIAL/PROHIBIDO SU USO EN ECUADOR

Ecuador se prepara para un balance de entre 2.500 y 3.500 muertos por la COVID-19 solo en la provincia de Guayas, la zona cero de la propagación del virus, afirmó este miércoles Jorge Wated, jefe de la Fuerza de Tarea Conjunta en esa zona.

“Expertos médicos nos han dicho y estiman que fallecidos en estos meses llegarán entre 2.500 a 3.500 por la COVID-19 solo en Guayas, para eso nos estamos preparando”, declaró el funcionario, a cargo del equipo que trata de combatir la expansión del coronavirus en esa zona.

Se trata de la provincia más afectada con 1.941 casos de contagio de los 2.758 en todo el país, y en el que se registra la mortalidad más alta, con 63 de los 98 fallecidos, según el último parte.

En una comparecencia pública virtual, Wated se refirió a toda la problemática de los enterramientos en Guayaquil, capital de Guayas, y pidió “disculpas” a todos aquellos que “tuvieron una demora de días en ver retirados a sus seres queridos” y alegó que ello se debe a las dificultades propias de las circunstancias.

“La problemática en el país inicia fruto de la propia pandemia, la misma que complicó el sistema mortuorio de la ciudad”, explicó.

En los últimos días los guayaquileños se han quejado de que los cadáveres no eran recogidos por las funerarias y de que, en muchos casos, eran sacados a las calles por sus propios familiares en espera de la recogida.

Se trata de fallecidos por todas las causas, y no sólo por la COVID-19, pero las limitaciones de movimientos de las funerarias, el temor a un contagio y las dificultades para obtener el certificado de defunción paralizaron todo el proceso de enterramiento.

Wated aseguró que, para solucionar el problema, se ha “aumentado el horario de atención de camposantos y funerarias, reforzado la atención en el ECU 911, y el otorgamiento del certificado de defunción”.

Con ello, dijo, “se ha logrado en estos tres días pasar de levantar 30 fallecidos diarios a 150”. EFE