Diálogo viral

Eliécer Cárdenas E.

168

_ A los tiempos que te llamo, quería saber cómo estas, amigo.

_ (Sonido de tos intensa a través del teléfono)

_ ¿Qué te pasa?, estás con una tos muy fea. ¿No te habrás contagiado?

_ No, nada de eso. Lo que pasa que al volcán Sangay, justo en esta emergencia se le ocurre botar ceniza a los aires. Por eso es mi tos.

_ ¿Cómo te va en el encierro?

_ Ni me hables. He buscado el bendito gel antiséptico, y como no lo he encontrado en ninguna parte, he tenido que usar el desinfectante para baños, con el objeto de lavarme las manos.

_ ¿Te ha faltado alguna otra cosa?

_ Ya te cuento. Como no he podido conseguir en ninguna parte una mascarilla para protegerme y proteger al prójimo, me he visto obligado a cortar un pedazo de una camisa vieja, y sacar el elástico de una pantaloneta, para confeccionarme por mi propia cuenta y riesgo algo así como una mascarilla.

_ Bueno, esas son cosas que suceden, sobre todo cuando hay pandemias y los “pandemoniados” debemos usar nuestra creatividad o inventiva.

_ Pero no tanto. Recomiendan los facultativos, desinfectarse las suelas de los zapatos con alcohol antiséptico, y como no lo he encontrado, me vi precisado a coger una botella de aguardiente “de puntas” que me regalaron hace años, y lástima de traguito, casi se acabó de tanto salir a la calle a procurarme alimentos y medicinas.

_ Pero tu eres hombre de la tercera edad, y no debes salir por el riesgo que corres.

_ Pero en cambio corro el riesgo de morirme de hambre si no salgo. Verás, fui a un supermercado, pero el guardia no me dejó pasar, diciéndome que tengo “facha de infectado”, y para colmo de los colmos, cuando volví a mi casa, unos jóvenes que bebían cerveza en plena calle, me dijeron que era un viejo irresponsable y que vaya a encerrarme. Cuando en mi casa encendí el televisor y vi la cara de Alexandra Ocles, me deprimí, y preferí cambiar de canal para más bien distraerme con un programa de “El Chavo del 8”. (O)