Desde el Mito de Adán

Tito Astudillo y A

148

En la Sala Proceso Arte Contemporáneo de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, “Benjamín Carrión”, Núcleo del Azuay, el artista Damián Sinchi Q, expuso su proyecto escultórico, La Rebelión de las Masas, una novedosa propuesta de actualizar el diálogo sobre la dualidad individuo-masa, como analiza el crítico y curador de arte contemporáneo Hernán Pacurucu C.

Absorto, en la observación de un espacio rojo de manzanas suspendidas, a la altura de los ojos, desde una cúpula negra profunda, sobre un piso negro radiante en el que destacan unas manzanas mordidas, entre paredes negro convexas, que definen un callejón de luz como escenario, pienso en el Mito de Adán y la fruta del Árbol de la Sabiduría del Bien y del Mal, la desobediencia como liberación, comer la fruta prohibida como la iniciación de la humanidad abandonando el paraíso, “caída ascendente”, como lo llama Hegel, porque significa el nacimiento del ser humano, de la persona psicológica y espiritual, aunque aparezca como castigo divino, como también sucede en el Mito de Prometeo, el que robó la luz del Olimpo para dárselo a los hombres y los dioses enfurecidos castigaron, condenándole al Cáucaso a merced del buitre que devoraba su hígado… También fueron castigados Adán y Eva expulsados del Paraíso, pero ya conscientes de su desnudez, de su condición humana, de su finitud y libertad, tema que analiza, Rollo May en, su obra El hombre en busca de si mismo.

Crear una obra de arte también es un acto de liberación, en la medida que permite al artista superar ataduras, cánones y tabús para expresarse libremente, dotando a su obra de contenidos, símbolos y códigos que permitan al observador una lectura e interpretación desde su sensibilidad y de sus conocimientos, porque cada uno se enfrenta a una obra de arte en soledad, con lo que tiene y en absoluta libertad. (O)