¡Mañana!

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Problemas como la pandemia que vivimos nos llevan a buscar medidas inmediatas para combatirla y frenarla de acuerdo con las posibilidades y condiciones de cada entorno humano. En la situación del momento el problema es más serio ya que, tratándose de un virus desconocido en el mundo, es muy difícil recurrir a experiencias directas del pasado y recurrir, de manera inmediata, a componentes médicos seguros. Se trata de un azote mundial y los eficientes medios de comunicación actuales nos muestran cómo, en países altamente desarrollados, hay una fuerte dosis de incertidumbre y dificultad para anticipar lo que ocurrirá en un futuro cercano. Un elemento común es el aislamiento para detener, en lo posible, la contaminación.

Es fundamental permanecer el mayor tiempo posible en casa ya que las aglomeraciones, propias de la estructura urbana, aceleran el contagio y expansión de la enfermedad. Parece simple, pero se da una fuerte alteración del orden social y económico personal y colectivo. El tipo de organización actual requiere en muchos casos la presencia directa de elevados grupos humanos en áreas como fábricas, centros educativos y centros comerciales. Al limitarse con fuerza la presencia de trabajadores y estudiantes se altera la productividad elemento esencial en la visión capitalista que repercute en alteraciones de la economía de los Estados La fuerte caída de la cotización internacional del petróleo es un ejemplo.

Vale la pena reflexionar en las limitaciones del orden establecido y en modificaciones que deben darse para el mañana. Las formas de vida individual y grupal se estructuraron en el pasado y quejarse de ellas no soluciona los problemas. El futuro es fundamental en la condición humana y de alguna manera podemos contribuir a su organización. Los hechos muestran cuán importante es la solidaridad para salir adelante; es importante que para el mañana mañana intensifique, superando el insaciable afán de acumular más riqueza y de pensar menos en nosotros mismo y más en los otros.