Trabajo en casa

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Casa y oficina han sido dos áreas en las que, en las segundas se realizaban tareas de diversa índole en trabajos con predominio mental. En algunos de ellos es indispensable la presencia del trabajador en el lugar si requiere atención al público, o la comunicación con algunos integrantes se facilita en el mismo lugar. Con los avances enormes de la informática y el internet, la comunicación ha dado un paso fundamental, ya que torna innecesaria la presencia física el trabajador, lo que ha dado lugar a que no sea indispensable estar en la oficina y tareas se realicen en su casa bajo la orientación y control de los jefes.

Ha habido a lo largo del tiempo un predominio de la división hogar, considerado un lugar de reposo y cumplimiento de tareas domésticas y centros de trabajo con el exclusivo propósito de actividades remuneradas, si bien se han dado excepciones como el de algún tipo de artesanía que se realizan en casa, siendo el taller parte del entorno físico hogareño, o trabajos intelectuales vinculadas al ejercicio de una profesión. Con los avances mencionados, se ha ampliado la posibilidad de que trabajos de oficina se realicen en el hogar, evitando molestias como la movilización que en ciudades muy pobladas conlleva largos espacios de tiempo ajenos al trabajo y la recreación.

Debido a la situación que vivimos estos días, se torna –a gusto o disgusto- indispensable la presencia permanente de todos en casa para restringir la contaminación. Necesariamente no se trata de “vacaciones forzadas”, ya que el tiempo dedicado a esta actividad con frecuencia conlleva movilización externa. Ante estos hechos, se ha incentivado que tareas como estudio y trabajo puedan hacerse desde los hogares para impedir que se interrumpan ciclos y procesos programados. Dentro de las molestias de esta pandemia, se podría considerar una ventaja que se robustezcan estas prácticas, evitando en el futuro movilizaciones y abarrotamiento en oficinas.