La prudencia

Josefina Cordero Espinosa

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La semana anterior les hablé sobre el miedo. Hoy quiero sugerir que reflexionemos sobre la prudencia como la virtud para decir y hacer las cosas con tino, en forma justa y adecuada, con sensatez y precaución.

La amenaza del corona virus genera el miedo a enfermarse y morir que dije antes. Seamos cautos, tratemos de evitar el posible daño, actuando con aprecio a la vida que queremos conservar. El llamado no es difícil, es una convocatoria a cumplir reglas de higiene y de respeto a los demás.

Grave y muy peligrosa también es la situación económica del país como un riesgo para estabilidad, la paz social y la vida. Es hora de la prudencia y la verdad para actuar con moderación y buen sentido manejando los recursos públicos y privados reales, usándolos con sabiduría y recato, “no más allá de lo que dan las sábanas”, como aconsejarían los antiguos.

Estamos en el tiempo de cuaresma y vale reflexionar que la Prudencia es una las cuatro virtudes cardinales del catolicismo pues camina junto a la justicia, la templanza y la fortaleza, que deberían ser los estilos para afrontar los daños que nos amenazan. (O)