La mujer en su día

Hernan Deleg Pacheco

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Recordemos, en este 8 de marzo, la lucha por los derechos de la mujer, que comienza a mediados del siglo XIX, aquellas mujeres sensibles frente a la injusticia y la miseria, aquellas que han sido capaces de articular sus pensamientos y sentimientos, y de comprometerse con ellos, en todos los rincones de este mundo, donde todavía no es posible iguales derechos como ciudadanas; y en la actualidad el punto conflictivo es la propia autocomprensión de las mujeres, que su lucha no es de género, es de clases y no del feminismo consumista; pues está en la búsqueda de su puesto en la convivencia pública y privada con el hombre; y en la emancipación de los instintos serviles al poder.
¡No es posible! ¡No es posible! A la injusticia hay que temerla, en cualquier sociedad, y en cualquier época. Hay que ser acrisolado en lo que se refiere a la justicia, completamente acrisolado, y más aún en esté siglo, donde no es la vida ni el trabajo lo que separa a las mujeres, es la maldad, la hipocresía, la traición, el egoísmo, que sirven para incrementar todavía más su opresión.
No obstante, a las mujeres, les corresponde el mérito de haber abierto la primera brecha redentora de la mujer en la maleza, no solo en cuanto a la igualdad legal entre hombre y mujer, pues también, ha de ser económicamente libre e independiente y con la formación intelectual equiparada respecto al varón, pues su camino a seguir para resolver la cuestión de género es el mismo que el problema obrero.
Seria incomprensible hoy en el día la vida política, económica y cultural sin mujeres, pero esto no significa que sea satisfactorio el status social alcanzado hasta ahora, esto nos permite meditar más profundamente sobre el problema de la mujer, e incluso tratarlo con más amplitud. (O)