Tiempo de reflexión

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Los seres humanos somos sociables por naturaleza y la comunicación con los demás es imprescindible en nuestras vidas. La mayor parte de actividades, en sus múltiples dimensiones, se da en este proceso. Alguien afirmó que somos en buena medida lo que el entorno social en el que vivimos nos ha hecho. Tenemos además la capacidad de adentrarnos en nuestros interiores, analizar nuestro comportamiento desde adentro, organizar nuestras personas y planificar la conducta en las vinculaciones que tenemos con la sociedad y otros individuos; es decir tenemos la facultad para reflexionar, conocer los componentes interiores de nuestra conducta y organizarla de acuerdo con propósitos.
Las fiestas de carnaval se caracterizan por pautas de conducta socialmente aceptadas con el propósito de divertirse, rompiendo la rutina y las restricciones del orden establecido, lo que conlleva un predominio de actividades colectivas. En el calendario religioso católico, la conmemoración de la crucifixión de Cristo es el acontecimiento ritual más importante; como preparación se ha establecido la cuaresma en la que tiene que predominar el proceso de examen interior para evaluar en qué medida hemos cumplido con las normas religiosos y morales, reconocer los fracasos y tratar de reestructurar nuestra conducta en el futuro.
Sin restringirnos a los planteamientos religiosos, consideramos que es muy importante en la vida la reflexión. La vida social requiere el cumplimiento de normas de distinta índole para robustecer la armonía colectiva. Cada individuo tiene su personalidad que la puede estructurar al margen de los formalismos de conducta globales. Para ello, es necesario reflexionar aislándonos interiormente con pausas voluntarias. Se habla los avances informáticos de la comunicación han disminuido la reflexión. Creemos que debemos esforzarnos por recuperarla, so pena de renunciar a un componente esencial de la condición humana.