De Cuenca al hogar tras carnaval

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La familias Castro-Zambrano y Castro-Reyes, de Guayas y Manabí, cuando se aprestaban a comprar sus pasajes de retorno.

Hubo visitantes de todo el país, algunos en el inicio de las vacaciones escolares

El mediodía de ayer fue la hora del retorno para los turistas y visitantes que llegaron a la ciudad por el feriado de carnaval o salieron de ella. En los andenes de llegada de autobuses, en la terminal terrestre, algunos retornaban y muchos desembarcaban, procedentes de los cantones orientales como Paute o Gualaceo, para, de inmediato, comprar los boletos de su regreso a sus hogares, especialmente la provincia del Guayas.

Ante las dependencias de la alianza de empresas de transporte Atraín se formaron las columnas más grandes; los transportistas debieron abrir más ventanillas y si en días normales despachan un bus cada 35 minutos, ayer enviaban cuatro unidades al mismo tiempo, a Guayaquil, por el Cajas.

Las familias Castro-Zambrano y Castro-Reyes, como los jóvenes Emily, Nicollé, David, Lourdes y la señora Clara, guayacenses y manabitas, llegaron para disfrutar del paisaje, las frutas, el clima y ambiente pauteño en Bulán; de paso, una forma de iniciar sus vacaciones escolares de ciclo costa pues no se quedaron para ningún examen supletorio. “Si se quedaban no venían”, sentencia su madre.

La familia Balbuca y un grupo de unas 40 personas, integrantes de la “Casa de Oración Esmirna”, una iglesia evangélica guayaquileña optaron por el paseo a Cuenca: el costo módico, la arquitectura, el clima, convocan, señaló Vicenta Farías.

Luis Gerardo Samaniego, de Macas, quien vuelve a Cuenca a los 15 años, por necesidad de atención médica de un familiar, halla la ciudad desarrollada, acogedora y le llamó la atención los guacamayos del Museo Pumapungo. Procedente de Machala y con destino a su ciudad, Tena -en el Oriente-, llegó la familia Páez. Solo una parada aquí, “en esta ciudad hermosa y limpia”, dijeron.

Peter e Ingrid, dos turistas de Alemania, visitaban, ayer, el Museo de Arte Moderno, donde se exhibía, entre otras, la propuesta de video y fotografía de la artista Lisbeth Cuenca, un arte moderno similar al que se ve en Europa, aunque fotografías de una mujer armada con un fusil no eran muy del agrado de Ingrid que prefiere la pintura impresionista. La ciudad, sin embargo, les atrae, aunque la vieron, ayer, con poca gente, debido a que bastantes salieron por las fiestas del carnaval.

En la ciudad hubo, ayer, menos movimiento que el lunes: abrieron unos pocos locales en el centro histórico y los mercados continuaron cerrados, aunque en el Tres de Noviembre, ciertos comerciantes atendieron afuera, en la venta de carne de pollo, tomate, cebolla; y, claro, las ventas carnavaleras de globos y cariocas.

Estas últimos centras estaban por toda la ciudad, en redondeles, parterres y avenidas. “Lleve su carioca a dólar”, voceaba una mujer mayor, a la espera de vender su producto que, de lo contrario, podía quedarse para el próximo año.

Los parques y espacios públicos tuvieron resguardo de la Policía Nacional, aspirantes, especialmente mujeres, hacían recorridos de guardia en compañía de personal profesional. (AVB)-(I)

 

El turismo pudo ser mejor promocionando atractivos

La afluencia de turistas en el feriado de carnaval fue buena pero pudo ser mejor, en ello coincidieron encargados de hoteles, restaurantes y los propios turistas. Piden más lugares de atracción, más eventos, más actividades, promoción y mejor servicio de transporte durante las fiestas.

La ocupación de habitaciones en el hotel Posada del Ángel fue de cerca del 90 %, la familia Molina, huéspedes, señalaron que el viaje a la ciudad estuvo muy bien, no así el servicio de taxis. Lamentaron que algunos no quisieron atender una carrera del centro al terminal y que dos taxistas les cobraron 15 y 25 dólares por una misma carrera: del centro a la hostería Dos Chorreras. Al contrario, el servicio Azutaxi fue bueno.

En el hotel Allí Tiana la ocupación fue del 65 %, lo acostumbrado en los carnavales pues muchos han dejado de venir, ya que algunos turistas alegan que hay poco que hacer y dónde divertirse en Cuenca en la temporada.

Victoria Barrera, que tiene un restaurante en el patio de comidas fuera de la terminal terrestre, coincidió. “La clientela: no tan buena, no tan mala”, dijo y agregó que faltó publicidad de lo que se podía encontrar en la ciudad, para que venga más gente. (AVB)-(I)