La mirada tierna de un niño le motivó a ser un oftalmólogo

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Para la segunda semana de marzo se ha organizado una campaña de atención solidaria.

La mirada tierna de un niño que se recuperaba de una cirugía, durante su internado en el hospital Vozandes, de Quito, inspiró al médico César Mejía a optar por seguir una especialidad en Oftalmología, con la que ya había tenido contacto antes, cuando en su juventud estudiaba en el colegio nocturno Octavio Cordero Palacios y trabajaba en la talla de lentes de cristal, en la óptica del doctor Sánchez Orellana. Este año cumple ya 40 años como médico.

No dejó de trabajar mientras estudiaba en la universidad; empezó en la Universidad de Cuenca, pero luego pasó a la Católica, donde se graduó en 1980. Gustoso de la aventura -y soltero- aceptó hacer el año de rural en las islas Galápagos, entre Santa Cruz y San Cristóbal.

Arduo fue estudiar y trabajar, incluso los fines de semana para pagarse los estudios, hasta graduarse y luego de la rural, trabajó para las Fuerzas Armadas, fue médico del batallón de selva con base en Lorocachi, en Pastaza y del Hospital Militar de Quito; luego, del Vozandes.

Ahí surgió la posibilidad de su especialidad que la hizo por cinco años (debía calificar al menos 300 cirugías como ayudante y 50 solo) que completó con una beca en Puerto Rico.

De vuelta al país, ejerció desde 1989 en el hospital “Vicente Corral”, en el IESS, donde se jubiló y hoy trabaja en su consultorio y en la clínica Plaza Médica.

Ahora, la segunda semana de marzo, junto con algunos colegas de la Sociedad de Oftalmología, realizarán una campaña de atención solidaria para el público de recursos económicos limitados.

Una semana antes, las personas interesadas en deben contactar con Andrés Díaz, presidente de la sociedad, al celular 0985003573 o con el doctor Mejía al 0958921372. (AVB)-(I)

APOYO

La Oftalmología ha avanzado mucho, hoy se hacen cirugías en el segmento anterior y posterior del ojo, además trasplantes de córnea, dice César Mejía.